Nuevo Congreso representa un riesgo para el legado de Obama

Los republicanos tendrán absoluto control del Congreso tras lograr 52 escaños en el Senado y ampliar su mayoría en la Cámara de Representantes
Nuevo Congreso representa un riesgo para el legado de Obama
Desde que Obama asumió la presidencia de EEUU el número de inmigrantes deportados ya superó los 2 millones.
Foto: Archivo

Washington, D.C. ― El voto de “castigo” que los estadounidenses propinaron a los demócratas augura más estancamiento en el Congreso, que anoche cayó en manos republicanas, y pone en peligro el legado que quiere labrar el presidente Barack Obama.

En la 114 sesión del Congreso, los republicanos tendrán absoluto control del Congreso tras lograr 52 escaños en el Senado y ampliar su mayoría en la Cámara de Representantes.

Durante una rueda de prensa, Obama adoptó un tono optimista sobre la posibilidad de lograr consenso con la entrante mayoría republicana en asuntos como la reforma migratoria, la infraestructura y las exportaciones y otros temas de interés común.

“Somos más que una colección de estados rojos (republicanos) y azules (demócratas)… podemos hacer progreso y lo haremos si lo hacemos juntos”, afirmó Obama, quien recibirá el viernes a los principales líderes del Congreso.

Obama reiteró su deseo de que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral ―parte clave de su legado con los hispanos― y señaló que escuchará las ideas republicanas sobre cómo avanzar.

Pero no adelantó los alivios migratorios que anunciará antes de fin de año.


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Otras batallas legislativas que se le avecinan: autoridad para nuevos acuerdos comerciales; nombramientos judiciales; la protección de “Obamacare”, y la confirmación del próximo fiscal general, en reemplazo de Eric Holder.

Las elecciones de “mitad de término” suelen castigar al partido que controla la Casa Blanca, como ocurrió durante las presidencias de Ronald Reagan, Bill Clinton, y George W. Bush.

Héctor Barreto, presidente del Instituto de la Mesa Redonda de Negocios Hispana, cree que con un Congreso republicano los hispanos verán un fin al estancamiento político y medidas que fortalezcan la economía, reformen el sistema migratorio, beneficien a los pequeños negocios, y corrijan los problemas de “Obamacare”.

El problema, según Vanessa Cárdenas, analista del Fondo de Acción del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), es que la agenda conservadora receta más de lo mismo: grandes recortes a programas sociales que benefician a las clases media y trabajadora y recortes de impuestos para los más ricos.

El consuelo de los demócratas es que el previsible giro a la derecha del Partido Republicano allane el camino para ganar en los comicios presidenciales de 2016.

El reto de los republicanos en los próximos dos años será mejorar su imagen ante las minorías y el ciudadano de a pie, que los ven divorciados de su realidad.

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