Triunfo republicano en Senado estatal complica agenda latina en NY

Temas como el DREAM Act y la subida del salario mínimo tienen pocas esperanzas de pasar en Albany
Triunfo republicano en Senado estatal complica agenda latina en NY
Los republicanos se aseguraron 32 asientos de los 63 que tiene el Senado.
Foto: Getty Images

Nueva York – Al igual que ocurrió a nivel nacional, los republicanos obtuvieron suficientes votos para hacerse con el control absoluto del Senado estatal de Nueva York, con lo que se complica la aprobación de medidas fundamentales para la agenda latina en el estado, como el DREAM Act y la subida del salario mínimo.

Los candidatos del Partido Republicano se aseguraron 32 asientos de los 63 que tiene la Cámara Alta, lo que les permitirá liderar el Senado sin necesidad de aliarse con una coalición de demócratas independientes con la que habían compartido el control los dos últimos años.

Su victoria se cimentó en el norte y oeste del estado, donde consiguieron desbancar a tres senadores estatales demócratas que cumplían su primer mandato: Terry Gipson, Cecilia Tkaczyk y Ted O’Brien, que serán reemplazados por los republicanos Susan Serino, George Amedore y Rich Funke.

Los demócratas por su parte sólo pudieron ganar un escaño nuevo, a través de Marc Panepinto en Eire, y a ello hay que sumar que un senador estatal demócrata de Brooklyn, Simcha Felder, probablemente se alíe con los conservadores, como hizo en el anterior mandato, elevando el número de asientos republicanos a 33.

Estos resultados también perjudican a la agenda progresista del alcalde de Nueva York Bill de Blasio, que había puesto muchas esperanzas en una victoria demócrata en el Senado y se había mostrado muy activo haciendo campaña.

El Alcalde quiere que se congelen las rentas reguladas para que haya más vivienda asequible en la ciudad, que el salario mínimo suba a $13.13 la hora para adecuarse al coste real de vida y que se suban los impuestos a los más ricos para que haya más dinero para financiar la educación pública, y todas estas facetas están bajo el control de Albany.

Los republicanos valoran su victoria como un voto de castigo de los ciudadanos del estado de Nueva York a las políticas progresistas que quiere imponer la Ciudad.

Los neoyorquinos han elegido equilibrio y bipartidismo en lugar de un gobierno estatal compuesto por demócratas de la ciudad de Nueva York”, dijo el senador estatal Dean Skelos, que liderará la cámara legislativa una vez se forme la nueva legislatura.


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En los 10 estados tradicionalmente demócratas del país, el único que tendrá una cámara dominada por los republicanos será Nueva York, algo de lo que algunos grupos progresistas culpan al recién reelegido gobernador Andrew Cuomo, por haber centrado su campaña en sí mismo y fundar un nuevo partido minoritario, el Women’s Equality Party (WEP), en lugar de hacer más esfuerzos por apoyar a los candidatos demócratas a senador en las contiendas más disputadas.

“El gobernador Cuomo prometió que recuperaría el Senado estatal para los demócratas, pero en su lugar se gastó millones en un partido falso y dejó otros muchos millones en su cuenta de campaña mientras los demócratas neoyorquinos en la legislatura estatal y en el Congreso se marchitaban”, declaró Bill Lipton, director del Partido de las Familias Trabajadoras (WFP).

El WFP, que contaba con el respaldo de los principales representantes políticos latinos neoyorquinos, apoyó a Cuomo en estas elecciones a cambio de un giro más progresista. El partido sacó finalmente más del doble de los 50,000 votos que necesitaba para permanecer en el boleto en los siguientes comicios, pero cedió su lugar como tercer partido mayoritario del estado al Partido Verde de Howie Hawkins, que recibió los votos de aquellos que quisieron castigar al gobernador por sus políticas centristas durante su primer mandato. El WEP del gobernador, que está muy cerca de reunir los votos suficientes para permanecer en la papeleta a la espera del conteo final de las boletas de ausentes, también le restó apoyos.

Con el desenlace electoral final, el DREAM Act, el proyecto de ley que permitiría a los estudiantes indocumentados de Nueva York acceder a ayuda financiera para la universidad, no está muerto, pero su posible aprobación en los próximos dos años depende de la influencia que pueda ejercer Cuomo sobre los legisladores estatales, que ayer prometió una vez más luchar por la ley del sueño durante su discurso de la victoria.<