Activa y exitosa, no importa la edad

Se ha construido un concepto alrededor del proceso natural de envejecimiento relacionado con la decadencia, pero en realidad eso depende de nosotras

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Activa y exitosa, no importa la edad
La imagen negativa en torno al paso natural del tiempo, lleva a las mujeres a recurrir incluso a cirugías peligrosas.
Foto: Archivo

Con frecuencia escuchamos que llegar a determinada edad es sinónimo de ir en declive, pero existe una amplia gama de historias de mujeres que demuestran lo contrario y que han construido un camino lleno de logros.

Esto queda plasmado en el libro Mujeres grandes, de las autoras Patricia Kelly y Alicia Ibargüengoitia, Editorial Sincronía de encuentros, el cual reúne 26 testimonios de mexicanas que a lo largo de su vida han sobresalido bajo el estatus de emprendedoras en distintos campos.

Lograr estos testimonios no fue una tarea sencilla: si bien contamos con un grupo amplio de féminas que tienen mucho qué decir sobre el éxito, el hecho de hablar de la vejez vista desde su propia experiencia, no representa un reto sencillo de enfrentar.

Patricia Kelly explica que en una sociedad como en la que vivimos, referirse a la vejez “significa malestar, vergüenza, devaluación y discriminación, no solo de parte de quienes nos rodean sino también es uno mismo quien así lo experimenta, y se olvidan de todos sus logros, experiencia, y ante todo, que aún hay cientos de planes en pie que se pueden realizar correctamente”.

De esta visión nació la idea de elaborar este libro en el que cada una de las mujeres entrevistadas, entre las que se encuentran la actriz Silvia Pinal, la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra, la escritora Elena Poniatowska y la astrónoma Silvia Torres Castilleja, por mencionar algunas, hacen referencia a su propio proceso de envejecimiento, cómo lo han vivido y qué aprendizajes acumulados a lo largo de su vida les han sido de utilidad para continuar entusiastas y con fuerza, para alcanzar sus objetivos.

Llegar a la etapa de la llamada tercera edad no significa renunciar a vivir con plenitud, acumular sueños e ir en busca de su realización, por el contrario, se trata de echar mano de la experiencia, de los medios con los que se cuentan y de la seguridad en una misma para continuar con paso firme en la propia construcción como persona.

Sin embargo, tanto para quien llega a esta etapa de la vida como para quienes le acompañan en este camino, resulta complicado sobrellevar este proceso, debido a que causa dolor e incertidumbre ser testigos del paso del tiempo, lo que ocasiona negación ante algo que es inevitable y es aquí cuando se generan la discriminación, la intolerancia y el abandono.

Aceptar que el tiempo pasa y genera cambios a nivel físico, mas no en la construcción de cada una, es imprescindible para llegar a la vejez sin que el entusiasmo se merme. Hoy el convertirse en adulto no significa renunciar a continuar desarrollándose en los distintos ámbitos de la vida, es muy común ver a mujeres maduras destacar y disfrutar de actividades como el deporte, la política, la empresa, el arte, la ciencia, entre otros.

Las autoras encuentran importante señalar que hay que derribar las propias barreras, “las mujeres deben alejarse de las creencias en las que envuelve a la vejez. No hay nada que temer a las canas, o a los cambios físicos, se necesita rebasar los propios mitos y tener presente que cada una de ellas son más que su propia historia”.

Para ver: El regalo. Cristian Galaz, 2008.

Colaboración de Fundación Teletón México

“Los sueños se cristalizan con esfuerzo”

Bojorge@teleton.org.mx