Seis pasos para ayudar a tus hijos a ser felices

El bienestar emocional es una parte fundamental de la felicidad de los pequeños

Apoyar a los hijos a que desarrollen su bienestar emocional es una tarea que se debe realizar día a día y con especial atención por parte de los padres, ya que son los cimientos para que los pequeños experimenten la tan buscada felicidad.

Y para lograrlo, no es necesario comprar cientos de juguetes, dulces o cosas materiales, lo ideal es estar con ellos, considerar sus necesidades, y darles las respuestas que tanto necesitan:

Hacer feliz a un niño no es muy complicado. Por el contrario, es una labor linda, ya que se trata de escucharlo, brindarle apoyo en todo momento, jugar con él y compartir tiempo de calidad. Eso es lo que realmente necesita para sentirse más que bien”, explica Neva Milicic, autora del libro A ser feliz también se aprende, de Editorial Grijalbo.

Además comenta que otro factor que favorece a esa situación es dedicarles un espacio al día que sea exclusivo para cada uno de los hijos y esforzarse por que en ese momento se sienta libre, a gusto y pleno ya sea para jugar, hablar o salir de paseo.

Por otro lado, la autora agrega que la felicidad está tan cerca de casa y que sólo está esperando a que se le llame. Y para hacerlo con efectividad recomienda 6 puntos clave para ayudar a los hijos a construir su bienestar emocional:

• Díganles con frecuencia cuánto los quieren y lo que significan para ustedes.

¡Cuidado con las palabras! Ya que hay muchas que construyen y fortalecen su autoestima, pero recuerden que también existen las que destruyen, y éstas son las que les causan más complejos.

Léanles cuentos. Procuren narrarles finales positivos, ya que estas historias son la primera manera en que afrontan el mundo.

La felicidad es contagiosa y hereditaria. Si los padres, que son el ejemplo de los chicos, tienen actitud positiva, fomentan la comunicación y son respetuosos, ellos actuarán de la misma manera, y por lo tanto, tendrán mejores relaciones afectivas.

• Cuiden que los hijos tengan amigos y personas a su alrededor que los quieran aparte de los padres. Los niños que se sienten apreciados, actúan con mayor confianza, se sienten más felices.

Eviten ponerles etiquetas. El chistoso, el comelón, el peleonero, pues es una manera de limitarlos a una personalidad que quizá no sea la que realmente le agrada.

No miente aquella frase que dice que no hay nada más triste que un niño triste, y es justo lo que hay que evitar con los chicos.

Por eso, la mejor manera de comenzar a construir su felicidad es detectar cómo se sienten: “Un pequeño feliz juega, corre, pregunta, demuestra confianza en lo que hace, ríe y se expresa sin temor a cualquier persona. Además le gusta ir a la escuela, salir con sus compañeros, visitar a los abuelos o familiares, y está en constante búsqueda de respuestas”, comenta Neva Milicic.

Por el contrario, afirma que los menores que no cuentan con esa alegría, se notan molestos gran parte del día, cambian su conducta de manera repentina y algunos son agresivos con sus compañeros de salón. Y finaliza: “Estos menores son introvertidos e inseguros, no buscan explicación de lo que les sucede e incluso tienen a enfermarse un poco más”.

Lo grandioso es saber que los padres tienen la posibilidad de crear junto con los hijos una mirada diferente y positiva de la vida. Ayudarlos a encontrar su identidad y bienestar, es la meta que debe buscarse en todo momento.

Colaboración de Fundación Teletón México

“Los sueños se cristalizan con esfuerzo”

Bojorge@teleton.org.mx