inmigración, obama y los republicanos

@chris.canavan1@gmail.com

El presidente Barack Obama decidió esperar hasta después de las elecciones interinas para cambiar al sistema migratorio, temiendo que hacerlo antes impulsaría más votos para el Partido Republicano.

Obviamente esta decisión no ayudó a los demócratas. Los republicanos ganaron casi todo lo que pudieron ganar. En enero controlarán de ambas cámaras del Congreso, y podrán bloquear cualquier iniciativa del presidente.

La reforma migratoria será víctima de esta nueva realidad en Washington. Es improbable que Obama pueda reformar el sistema migratorio. Además, la reforma migratoria trágicamente acudirá el estatus mítico –junto con Obamacare– de ser lo que fundamentalmente separa a los dos partidos.

Será un estatus mítico porque la verdad es que muchos republicanos quieren reformar el sistema y entienden que esa reforma tiene que incluir una vía más amplia hacia la ciudadanía para los indocumentados. Estos son republicanos centristas, pero también republicanos que entienden que para ganar la presidencia será más y más importante atraer al voto hispano.

Una reforma ya existe, negociado por un grupo bipartidista y pasado en el Senado. Pero hasta hoy el liderazgo republicano de la Cámara se ha opuesto a un voto sobre esta reforma.

Hoy es imposible imaginar que esa reforma gane en el Congreso, dado el control republicano. Obama tendrá que actuar sin apoyo legislativo, usando su poder ejecutivo.

Esto producirá gritos de los republicanos antiinmigrantes. Pero también gritarán esos republicanos que quieren limitar el poder de la presidencia y ampliar el poder del Congreso. La reforma migratoria se convertirá en un campo de batalla en una guerra constitucional sobre el balance de poder entre la presidencia y el Congreso.

Los que pierden en esta guerra son los que quieren un sistema migratorio más justo y razonable. Si Obama se rinde a la oposición republicana, para evitar un enfrentamiento sobre el poder de la presidencia, nos quedamos con el estatus quo, con más de diez millones de indocumentados viviendo en las penumbras.

Si Obama sigue adelante con sus planes, generará una guerra entre los dos partidos tan destructivo como las que han paralizado el gobierno en los últimos años. La reforma migratoria formará parte central de un ritual para demonstrar fieldad política. Oposición a la reforma será parte del juramento obligatorio de cada republicano, tal como lo es oposición a Obamacare, aunque esta reforma fue inspirada por ideas republicanas.

Cuando llegue el momento en que es herejía para un republicano apoyar la reforma, hemos perdido