Seamos tolerantes con las personas con necesidades diferentes

Las personas que sufren alguna discapacidad motora requieren de nuestro respeto y tolerancia en familia y en sociedad

Seamos tolerantes con las personas con necesidades diferentes
Respetar a las personas con discapacidad es una expresión de civismo.
Foto: Shutterstock

Movernos por el mundo sin ninguna limitación puede ser algo tan cotidiano, que a veces no dimensionamos qué pasa cuando algunas funciones físicas se encuentran en su máximo rendimiento, ya sea por factores como la edad, alguna lesión, embarazo o una discapacidad temporal o permanente. Entonces se pierde de vista la importancia de conservar y respetar los espacios designados para facilitarles su transitar en los distintos lugares.

Bloquear las rampas para sillas de ruedas, utilizar en el transporte público los lugares habilitados para personas con necesidades especiales, formarse en las filas que tienen este mismo objetivo o usar los lugares de estacionamiento dispuestos para ellos, vulnera mucho más de lo que aparenta, pues el daño no se limita simplemente a dificultarles su desplazamiento, además afecta su derecho a incorporarse de manera autosuficiente.

La psicóloga Dora María Moreno Bello, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, señala que destinar y respetar espacios para facilitar que las personas con necesidades especiales se desenvuelvan con seguridad por todos los lugares, es un principio de equidad y justicia social, porque les permite vivir con independencia.

Paulatinamente hemos desarrollado una cultura de la inclusión que considera la implementación de estas medidas; sin embargo, aún es frecuente encontrarnos con quienes no las toman en cuenta, lo que afecta la independencia de estas personas, pues no pueden salir si no van acompañados por alguien que les ayude a transitar.

Si como adultos asumimos la responsabilidad y ponemos en práctica el respeto hacia los lugares reservados y somos considerados con sus necesidades, enseñaremos con el ejemplo a los niños que tenemos alrededor, logrando así que crezcan con una cultura de la inclusión.

¿Qué podemos hacer? De acuerdo a la especialista el primer punto es enseñarles a reconocer las señalizaciones de los lugares destinados a las personas con necesidades especiales, que reconozcan su significado y sepan perfectamente las reglas que deben respetar, cómo cederles el lugar y no tomar espacio en los sitios que están preparados para ellos.

“Son lugares que tienen condiciones acordes a lo que estas personas requieren, como por ejemplo mayor amplitud, barras de soporte, braile en algunas teclas en elevadores, etc.; sin embargo, en algunos casos al ser más ‘cómodas’, quienes las ven tienden a querer sacar provecho de eso”, advierte la psicóloga Dora María Moreno Bello, por lo que será importante hacer saber a los chicos que estas adecuaciones ni son para jugar ni tampoco para procurarse la propia comodidad, sino para facilitar el acceso a quienes realmente lo necesitan.

Si por un momento imagináramos lo complicado que puede ser moverse cuando no contamos al 100% con nuestras capacidades, seríamos más empáticos con aquellos que necesitan realizar un esfuerzo mayor. No se trata de verlos como seres diferentes, sino de no convertirnos en un obstáculo para ellos y así convivir en armonía.

Colaboración de Fundación Teletón México

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