Sentimientos encontrados por avances contra VIH/Sida
A este activista le preocupa muchísimo que los esfuerzos de prevención se han minimizado
Para Robert González la noticia de que pronto podría haber una cura contra el VIH/Sida es motivo de alegría, pero también de preocupación.
Este venezolano, que se contagió con el virus en 1992, ha vivido la crisis del Sida no sólo como paciente, sino también como activista y educador sobre la enfermedad en Nueva York, ciudad donde reside.
“Me da una alegría enorme que haya esta esperanza de una cura. Sin embargo, como una persona viviendo con VIH, y como activista latino gay en esta ciudad, me preocupa muchísimo que los esfuerzos en el área de prevención se han minimizado“, comentó González.
“Son dos sentimientos encontrados entre la felicidad de saber sobre la cura y la tristeza de saber que los programas preventivos no han dado frutos”, agregó.
González confiesa que, al haber vivido con el virus por más de dos décadas, pensó que una cura era algo que nunca iba a pasar. Y, al considerar que el VIH ha llegado al punto de ser una enfermedad crónica, le inquieta mucho el hecho de que sigue siendo muy contagiosa.
“Se han reducido mucho los esfuerzos en el área de la prevención, porque la tasa de mortalidad ha bajado enormemente. Pero con la tasa de infección no ha pasado así. Por el contario, hay más personas jóvenes infectándose cada día. Y eso me preocupa“, dijo el activista.
“Pareciera que primero hubo una tendencia de poner a todo el mundo en tratamiento, y ahora hay una tendencia de decirle a la gente ‘bueno, no importa que te infectes porque mañana hay una posibilidad de salir de esto con una cura'”, añadió.
Como activista en el área de prevención, González considera que sigue existiendo mucha desinformación sobre el virus, en particular lo que significa ser una persona indetectable y las posibilidades de contagiar a otros.
“Eso es algo que ni siquiera lo entienden los pacientes, que creen que porque son indetectables ya no tienen el virus o que no puede transmitir la enfermedad. Es una posición muy cómoda y poco realista”, afirmó.
A esta falta de información, según González, se le une la confusión creada con la nueva “píldora preventiva” (Truvada). “Pareciera que le están diciendo a la gente que se pueden tomar la píldora porque no se van a infectar y eso no es verdad”.
Esto, asegura, es especialmente preocupante entre los jóvenes y adolescentes de la comunidad gay y latina de la Gran Manzana.
“La tasa de infección en Nueva York es altísima y cada vez son más jóvenes. Antes hablábamos de 18 a 24 años, pero ahora hablamos de 15 a 30”, señaló.
“Espero que esta información (sobre una cura), no cree falsa esperanza o la idea de que ‘no me importa si me infecto porque mañana voy a tener una vacuna'”, concluyó González, quien ha trabajado como voluntario en organizaciones como ACT UP, Hispanic AIDS Forum, Aid for Aids, entre otras.