Christian Bale es ahora el primer gran superhéroe: Moisés

El actor deja atrás Batman para ponerse en la piel de Moisés en la superproducción 'Exodus: Gods & Kings'

Christian Bale es ahora el primer gran superhéroe: Moisés
Christian Bale encarna a Moisés en 'Exodus: Gods & Kings'.
Foto: Twentieth Century Fox

A sus casi 41 años —los cumplirá en enero—, Christian Bale lleva ya tres décadas liderando repartos: desde que Steven Spielberg lo dirigiera en ‘Empire of the Sun’, en 1987, este actor galés ha cantado y bailado (“Newsies”, “Swing Kids”), ha seducido (“Little Women”), ha asesinado (“American Psycho”), ha defendido la ley (“Public Enemies”), ha luchado contra dragones (“Reign of Fire”) y robots (“Termimator: Salvation”), se ha adelgazado con exceso (“The Machinist”), ha sido nominado al Oscar (“American Hustle” y “The Fighter” —lo ganó por ésta—) y, por supuesto, se ha puesto el traje de Batman en la trilogía de “The Dark Knight”.

Ahora, para demostrar una vez más su versatilidad, lidera, primero a los egipcios y después a los hebreos, en “Exodus: Gods & Kings“, que cuenta, desde una mirada contemporánea, la historia de Moisés.

El filme, dirigido por Ridley Scott, de 77 años (responsable de “Alien”, “Blade Runner” y “Gladiator”), se estrena mañana.

¿Qué supone para un actor entrar en el mundo de un cineasta como Ridley Scott?

Es un artista verdadero. Eso es lo que hace con su vida: arte. No sólo hace películas, pero pinta y dibuja constantemente. Cuando estábamos rodando usaba una servilleta o la arena de la playa para detallar lo que necesitaba [de nosotros]. Lo ha hecho toda su vida. Luego combina eso con una aproximación muy práctica a la hora de hacer cine: sin sacrificar calidad, es capaz de hacer una película como [“Exodus: Gods & Kings”] en la mitad de tiempo que cualquier otro director.

No me puedo creer que la rodara en 77 días…

¡74 días! Es algo que disfruté mucho, porque mantiene el ritmo, nunca te hace esperar. Para mí es mucho más excitante terminar cansado al final del día por no parar de trabajar que tener que esperar todo el día sin hacer nada, que es lo que pasa en la mayoría de superproducciones.

El corazón del filme está en la relación entre Moisés y su esposa Séfora [la actriz española María Valverde].

Es muy difícil identificarse con un hombre que se ha sentado con Dios. ¿Cómo entender esa experiencia? También es difícil identificarse con un hombre que ha sido criado bajo el manto de un dios terrestre. Con lo que sí uno puede identificarse es con la vida que él se crea tras su exilio, con Séfora y su hijo. Ahí es donde está la impresión de que ha encontrado más felicidad en una vida simple, con el amor de su familia. De hecho, lucha con Dios pidiéndole que elija a alguien más para que libere a los hebreos, porque no quiere dejar a su familia. Pero Dios no lo acepta.De ahí la escena dolorosa en la que tiene que abandonar a su familia, sin saber si los verá de nuevo.

Tu Moisés está lleno de grises… No es solo ‘un tipo bueno’.

Leí mucho y vi muchas películas. Lo que descubrí es que Moisés es un hombre con grandes conflictos, alguien que experimenta todas las emociones posibles. Es alguien con fe, fortaleza y heroísmo, pero con tremendas dudas personales, conflictos consigo mismo, un tremendo sentido de la justicia que, a veces, le obliga a usar una violencia extrema. Es una figura mucho más fascinante de lo que me imaginaba De hecho estoy bastante obsesionado con él.

La elección de un niño para dar vida a Dios es de lo más interesante.

Sí, eso fue una decisión de Ridley. Si consideras que Moisés es el único hombre que se sentó ante la presencia de Dios y habló con él lo que uno se plantea es cómo visualizar eso en una película. [El niño] es un mensajero, y así lo reconoce Moisés en un momento. Sé que Ridley disfrutó de la noción de pureza e inocencia de un niño, y de la verdad y conocimiento que éstos siempre expresan. El niño no es de hecho Dios, sino un mensajero.

Se ha criticado al filme por la falta de un reparto más étnico…

No tengo objeción a las opiniones de la gente, siempre y cuando sean inteligentes. Hay tres puntos al respecto, y Ridley ha sido honesto hasta el fin: primero, elige el reparto por intuición; luego, considera que en esa época, el norte de África era un hervir de culturas; y, finalmente, un filme con este presupuesto requiere de actores conocidos. Creo que lo que debería suceder es, en lugar de culparnos, lo que uno debe hacer es preguntarse cómo apoyan a cineastas de África y el Medio Oriente y a sus películas, la mayoría independiente, que sí cuentan con actores del área. Hay una conversación más constructiva que boicotear o protestar una película —lo que no conducirá a que actores africanos o del Medio Oriente protagonicen más superproducciones—: en lugar hay que ser constructivo y apoyar este cine independiente del área. Si eso sucede, los estudios se darán cuenta de ello y, quién sabe, quizás en unos años habrá otra película con Moisés protagonizada por un actor africano y del Medio Oriente. Y ése será un día maravilloso, que habrá que celebrar. Así que entiendo la protesta, pero no estoy de acuerdo con la forma.