¡Cuidado con el regalo más popular en la Navidad!

La tarjeta de regalo es el obsequio más pedido a Papá Noel; su uso, a veces, conlleva gastos

¿Impersonales? Sí. ¿Prácticas? También. Así son las tarjetas regalo que salvan más de un quebradero de cabeza a quienes tienen largas listas de compras o personas con las que es difícil acertar.

Realmente son uno de los regalos más populares de estas fiestas y las previsiones de la Federación Nacional de Comerciantes Minoristas son de que el gasto en este dinero de plástico llegue a los $172,740 millones. Su popularidad sigue creciendo porque el año pasado el gasto que se hizo rondó los $163,000 millones. Según una encuesta de esta misma federación, el 62% de los compradores aseguran que les gustaría que Papá Noel les trajera una tarjeta.

Desde hace ocho años es el regalo más popular aunque su crecimiento se ha ido moderando.

A la hora de comprar una de estas tarjetas, tienes que sopesar varias cosas y leer cuidadosamente las condiciones porque son bien recibidas, pero en muchas ocasiones también quedan rápidamente olvidadas en una cartera o un cajón y eso, en algunos casos, puede costar dinero.

Y esto es lo primero que hay que mirar, según los consejos que ofrece la Comisión Federal de Comercio. Aunque, en general, la mayoría de las tarjetas ya no expiran, una mínima parte lo hacen tras cinco años de haber sido compradas. Esta vigencia mínima de cinco años es algo que está estipulado en el Card Act (la ley de tarjetas), que se puso en marcha en 2010.

El uso de algunas tarjetas puede cargarse con una comisión si no se usan a partir del mes 13 desde que fueron adquiridas.

En cualquier caso, las fechas de caducidad de la tarjeta y las comisiones que se cobren tienen que estar claramente visibles en la tarjeta o el paquete en la que se envuelve.

Asegúrate de que el envoltorio de la tarjeta está intacto porque si el PIN ha quedado a la vista puede que alguien ya esté usando el dinero o lo vaya a hacer.

Las tarjetas de los comerciantes (tiendas, restaurantes, salones de belleza, etc) no tienen comisiones a diferencias de las emitidas por las entidades financieras como Visa o American Express, entre otras . Ahora bien, las primeras sólo pueden ser usadas en los locales de quienes las emiten. Las segundas, las puedes usar en lo que quieras y algunas (previo pago de comisiones) incluso pueden ser canjeadas por dinero.

El otro punto importante que debes tener en cuenta en las condiciones es qué pasa si la tarjeta regalo se extravía o es robada. Algunas ofrecen protección, pero siempre hay que tener el recibo de su compra para que ésta funcione, y, por lo general, hay que pagar una comisión para que la vuelvan a emitir. Dado que el costo no es secreto, posiblemente este sea el único regalo en el que es elegante incluir el recibo con el costo.

Si compras una tarjeta comercial de un negocio que poco después quiebra, di adiós a ese dinero.

Aunque las tarjetas sean prácticas, tienes que hacerlas fácil y económicas de usar. Por ejemplo, si compras una tarjeta de $25, o la cantidad promedio que más se vende $50, en un comercio o restaurante en el que lo mínimo que te puedas gastar es $100, en realidad estás forzando a la persona que la reciba a incurrir en un gasto para poder usarla. Más que un regalo termina siendo un cupón.

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Si de repente te encuentras una tarjeta regalo olvidada o las comisiones han empezado a dar mordiscos al dinero, llama a la empresa que ha emitido la tarjeta porque puede que de marcha atrás. No cuesta nada preguntar.

Lo mismo ocurre si tu tarjeta ha sido robada o la has perdido. Muchos de los emisores no las reemplazan, pero algunos sí lo hacen con el recibo de compra y el ID de la tarjeta.