Editorial: Policía de todos

Justicia y convivencia deben ser el objetivo de todos

El asesinato de dos policías es un ataque a Nueva York, a sus ciudadanos y a los valores que nos unen, defienden y representan. Dos oficiales, Rafael Ramos y Wenjian Liu, fueron asesinados a sangre fría. Ejecutados por un asesino que no es un defensor de ninguna causa, sino un demonio más de la violencia y los males que asolan nuestra sociedad.

El asesinato de los dos policías es un crimen inexcusable. La tragedia no debe servir como coartada para frenar los avances en lograr más justicia para todos, sin discriminación. Para impulsar una relación más estrecha entre la policía y la comunidad, y una investigación clara y transparente de los delitos cometidos contra cualquiera.

El alcalde Bill de Blasio denunció ayer la inhumanidad de este crimen. Una respuesta sensata y responsable frente a las bravatas del sindicalista policial Patrick Lynch, que difamó al alcalde, junto a la presidenta del concejo, Melissa Mark Viverito, y a quienes representan al acusarlo de tener “sangre en las manos”.

El asesino, Ismaaiyl Brinsley, es el único con las manos teñidas de sangre. Las muertes de Eric Garner y Michael Brown no reclaman venganza, sino justicia. Esa es la demanda de los ciudadanos de todo el país. Ese debe ser el objetivo de las autoridades policiales y políticas. Los representantes policiales hispanos piden más apoyo para la policía, tarea indispensable para De Blasio y el comisionado Bill Bratton.

Es necesario recomponer las heridas de los últimos días para vivir sin miedo, con más confianza entre la población y quienes tienen la responsabilidad de defender la ley y la convivencia.

Justicia y convivencia deben ser el objetivo de todos. De quienes piden justicia por las muertes de Garner y Brown y de los responsables de la seguridad y la ley. Pese al sacrificio de los oficiales Ramos y Liu se deben recomponer lazos y seguir trabajando por una sociedad sin miedo y una policía eficiente respetada por todos. Esa es la mejor ofrenda a la memoria de los muertos y el gran objetivo para la convivencia.