Quieren un plan realista para los establecimientos
Trabajadoras inmigrantes desconocen los riesgos
Algunos propietarios están preocupados por los costos que tendrían que enfrentar ante la medida propuesta. Crédito: <copyrite>Archivo. < / copyrite><person> < / person>
“Conozco las reglas sanitarias y las sigo al pie de la letra. No me preocupa una clasificación de letras, por el contrario, mi meta sería una A”, dijo la mexicana Guadalupe Castro, dueña del salón de uñas Fierce Spa, en la calle 116 y Primera Avenida. Sin embargo, dijo que las autoridades deberían ofrecer un plan realista para implementar la medida. “¿Cuál será el coste para los dueños de negocios y qué harán las autoridades para minimizar el impacto?”, se preguntó.
Castro opinó que el sistema de letras debe plantear una revisión de licencias y facilitar la acreditación a las trabajadoras inmigrantes sin estatus legal, una tarea difícil cuando el Departamento de Estado en Albany sólo cuenta con 27 inspectores para los cerca de 5,000 salones en todo el estado, 2,000 de ellos en la ciudad. “Muchos clientes en East Harlem sufren infecciones que contrajeron en salones poco higiénicos, pero baratos”, dijo Castro, con 20 años como embellecedora de uñas y cinco como empresaria, quien utiliza kits desechables para cada cliente, entre otras medidas higiénicas.
Debido a la escasez de inspectores estatales señaló Rubén Díaz Jr. una regulación local sería lo más adecuado para proteger tanto a las empresas como a los clientes de un ambiente potencialmente dañino para la salud. “El éxito de las calificaciones de restaurantes es un buen antecedente para medir la eficacia del sistema de letras”, concluyó el creador del proyecto