El hombre no se puede escapar de su destino

Jorge Viera reflexiona sobre el destino y el amor en este fin de semana de San Valentín
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El hombre no se puede escapar de su destino
El presentador de Noticias de Univision 41, Jorge Viera, y su novia Anna Katherina Barbi.
Foto: Jorge Viera

En este mes del amor reflexiono en cómo la vida me llevó donde me llevó.

Hace alrededor de tres años abandoné Rusia con una maleta de ropa y otra de sueños. Eran sueños de mejoramiento personal, como el de ser padre soltero y tratar de ser el mejor padre para los gemelos que podría ser. En lo profesional, trabajador duro y convertirme en uno de los mejores corresponsales de la cadena Univisión.

Entre esos sueños nunca me imaginé, primero, sustituir a uno de los hombres más importantes de la televisión en español, Rafael Pineda. Ni tampoco encontrarme con quien se ha convertido en el amor de mi vida, Anna Barbi.

Un día de regreso de uno de mis múltiples viajes, en el estacionamiento de Univisión, me encuentro con una chica de pelo largo, nariz fina y una sonrisa cautivadora. Se bajó de su auto, y lo único que se me ocurre decir es “¡qué rico hueles!”, lo que contestó con una sonrisa.

Pasaron las semanas y me la encontré en escasas ocasiones en los pasillos de Univisión, en Miami, donde trabajamos juntos. Entre coqueteo y coqueteo la invité a salir a comer. Me contestó que a dónde la llevaría y le dije: “al lugar que aguante mi tarjeta, jajaja”.

Pasaron varias semanas y lo demás es historia. Llevamos dos años juntos, en los que tomamos la decisión de mudarnos a Nueva York, una ciudad que sólo habíamos visitado de turistas.

En estos dos años de altos y bajos, como cualquier otra pareja, me he dado cuenta que todo lo que me está pasando estaba escrito. Que experiencias pasadas tanto profesionales como amorosas me estaban preparando para aceptar dos grandes retos en mi vida: el de sustituir a Rafa y el otro, después de años de soltería, de encontrar el amor junto Anna.

A veces hay que convertirse en agua y dejarse llevar. Es que como digo: “El Hombre no se puede pelear con su destino”. Y Anna, no me quiero despedir sin que sepas que Te Amo.