Los latinos ‘invisibles’, pero no ausentes en Selma

Su lucha contra la discriminación y segregación va paralela a la de los afroamericanos

Los latinos ‘invisibles’, pero no ausentes en Selma
El puente Edmund Pettus, escenario de la marcha por los derechos civiles en Selma, Alabama.
Foto: EFE

WASHINGTON, D.C.-En los libros de Historia el activismo de los hispanos en la lucha por los derechos civiles en la década de los 60 suele ser no más que un asterisco, pero no en la memoria de William Bonilla, quien presidió en 1965 la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).

Desde su oficina en Corpus Christi, Texas, Bonilla, ahora de 84 años de edad, bien recuerda cómo en la década de 1920, “las autoridades estaban expulsando a los mexicanos y a otros hispanos, y ya había segregación y discriminación… era peor en los pequeños pueblos”.

En ese entonces, dice, los mexicoamericanos y demás hispanos ya luchaban por sus derechos, y también lo hicieron en los 60, pero “simplemente no aparecemos en los noticieros”.

“Varios activistas hispanos en esa época, incluyéndome yo, dimos testimonio ante el Congreso a favor del Acta de los Derechos Civiles porque no era solo para los negros… pero no aparecimos en las noticias, quizá porque no fuimos encarcelados o atacados por la Policía”, observó.

Esa misma discriminación hizo que, en 1968, estudiantes de secundaria en Los Ángeles abandonaran las aulas en toda la ciudad para protestar contra la desigualdad en el distrito escolar, y muchos fueron víctimas de brutalidad policial y arrestados.

Cuando tenía 24 años de edad Bonilla se reunió con el entonces presidente Lyndon B. Johnson para analizar la situación de los derechos civiles de las minorías y cuenta que en ese entonces le presentó un programa de diez puntos para mejorar la situación de su comunidad, incluyendo educación bilingüe, educación preescolar, igualdad salarial, y derechos civiles.

Por eso, para Bonilla, la conmemoración del 50 aniversario de la marcha pacífica de unos 600 manifestantes en Selma (Alabama), atacados por la Policía, conocida como “Domingo Sangriento” debe servir para reflexionar sobre el trabajo que aún queda por hacer para combatir la discriminación.

Tras el incidente en Selma, Johnson, exmaestro en una escuela segregada en Cotulla (Texas), en la década de 1920, ofreció un discurso en el que instó al Congreso a que aprobase el Acto del Derecho al Voto, e incluyó una breve mención sobre la necesidad de incluir a los mexicanos en la lucha por la igualdad.

La aparente omisión histórica de los hispanos en las discusiones sobre derechos civiles se debe en parte a que estas se han enfocado casi exclusivamente en las divisiones entre el norte y el sur de EEUU y en las tensiones entre negros y blancos.

Julie Leininger-Pycior, profesora de Historia del Manhattan College y especialista en asuntos mexicoamericanos, considera que mientras las iglesias e instituciones afroamericanas fomentaron nuevos líderes, como Martin Luther King, los mexicoamericanos tenían menos espacios para su desarrollo cívico y político.

Acompañado de su familia, líderes políticos y miembros de su Gabinete, el presidente Barack Obama ofrecerá un discurso este sábado desde el Puente Edmund Pettus –sitio de la sangrienta protesta en la emblemática ciudad sureña-, en el que hará un llamado a que la nueva generación retome la antorcha de los activistas de los derechos civiles.

Según la Casa Blanca, el 50 aniversario es importante para Obama, quien considera que la lucha por los derechos civiles aún no ha terminado.