Hermano de Monseñor Romero lo recuerda como “santo de los pobres”

Hace 35 años una bala segó la vida de Monseñor Óscar Arnulfo Romero
Hermano de Monseñor Romero lo recuerda como “santo de los pobres”
en mayo próximo será beatificado antes decenas de miles de espectadores.
Foto: EFE

Washington, DC – Hace 35 años una bala segó la vida de Monseñor Oscar Arnulfo Romero mientras celebraba la eucaristía en una pequeña capilla en San Salvador, y en mayo próximo será beatificado antes decenas de miles de espectadores.

En entrevista con este diario en Washington, donde realiza una visita, Santos Gaspar Romero, uno de dos hermanos menores que le sobreviven, dijo que prefiere recordarlo como “el santo de los pobres”.

Me siento doblemente honrado y agradecido por el homenaje que le hace la comunidad latina a mi hermano en la capital estadounidense”, dijo Romero tras un acto reciente organizado por la alcaldía capitalina.

Mi hermano era muy amigo de los pobres. Su mayor alegría era estar con los pobres, él iba a visitarlos a los cantones, y eso lo hacía feliz… es el santo de los pobres”, señaló con voz pausada Romero, de 80 años.

Agregó que jamás olvidará la escena de caos en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador, donde Monseñor Romero fue asesinado, a los 62 años, el 24 de marzo de 1980.

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Para cuando recibió la mala noticia y corrió al hospital, encontró muerto en una camilla a su hermano, con quien creció haciendo travesuras en su casa en Ciudad Barrios, en el departamento de San Miguel.

Lo recuerda como un estudiante serio y disciplinado a quien le gustaba visitar la iglesia, mientras él y sus amigos preferían hacer deporte.

Pero Santos Gaspar Romero también hace hincapié en el legado que dejó el líder católico, quien enarboló la causa de los pobres en el país centroamericano.

Durante el conflicto civil de 12 años en El Salvador, Monseñor Romero se convirtió en la piedra en el zapato del gobierno, porque denunciaba la represión y las violaciones de los derechos humanos en sus homilías dominicales.

“Con la guerra se complicaron mucho las cosas, hubo mucho sufrimiento. Mi hermano recibía amenazas de muerte, pero no toleraba ver ese sufrimiento y comenzó a defenderlos con su única arma, que era su voz”, enfatizó.

“Eso no le gustó a mucha gente y por eso lo mandaron a matar”, resumió Romero, al insistir en que su hermano no pedía a los ricos “limosnas para los pobres”, sino simplemente “trabajo y un salario digno”.

Romero viajó a la capital estadounidense para participar en un acto para bautizar un edificio de inmigrantes en el barrio Mt. Pleasant con el nombre de Monseñor Romero, ya conocido como el “Santo de las Américas”.

Mientras, la comunidad salvadoreña en Los Ángeles también recordó este domingo pasado a Monseñor Romero durante una misa celebrada por el arzobispo José H. Gómez, en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, a la que asistieron más de 3,000 personas, entre éstas el gobernador y diversos líderes diplomáticos.

En 1990, el Vaticano inició el proceso de canonización de Monseñor Romero, quien fue declarado mártir de la Iglesia el pasado 3 de febrero.

El próximo 23 de mayo se llevará a cabo la ceremonia de beatificación en la Plaza Salvador del Mundo, a la que se prevé la asistencia de la diáspora salvadoreña y de decenas de miles de personas más de todo el mundo.

Sus restos descansan en la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador.