Presionan para no juzgar a menores como adultos

Legislatura estatal debe decidir si eleva de 16 a 18 años la edad para ingreso a las prisiones de mayores

Escuchar la sentencia de dos años de cárcel fue como recibir un baldazo de agua fría para Joel M. y su mejor amigo, quienes con solo 16 años debieron responder a cargos criminales por un robo que, aseguran, no cometieron.

Los dos jóvenes de Washington Heights fueron acusados de asalto a mano armada en julio de 2012 –ellos aseguran que falsamente– y fueron juzgados como adultos. Tras enfrentar una condena de 8 años de cárcel, se declararon culpables para que la sentencia fuera menor. Ambos fueron enviados a la prisión de Rikers Island.

“Perdí mucho tiempo de mi vida que no voy a recuperar, pero esa experiencia me hizo madurar. Ahora pienso en las consecuencias, pienso mucho las cosas antes de hacerlas”, dijo el joven de origen dominicano, quien ahora se encuentra en libertad condicional.

La historia de Joel es tristemente familiar en Nueva York: actualmente, unos 800 reclusos en cárceles locales y prisiones estatales tienen menos de 18 años. Casi la tercera parte la población total de jóvenes de 16 y 17 años son hispanos y afroamericanos, pero suman el 72% de todos los arrestos y el 77% de los delitos graves a nivel estatal.

Pero hay esperanzas de poner fin a esta situación. Una coalición integrada por medio centenar de entidades que apoya la campaña “Raise the Age” (subir la edad) está celebrando que por primera vez una propuesta de cambiar las leyes que tratan a adolescentes como adultos haya sido incluida en el proyecto de presupuesto de Asamblea estatal.

“No podemos dejar que los jóvenes menores de 18 años se conviertan en un número más en el sistema penitenciario de adultos”, dijo la asambleísta por el Distrito 22, Michaelle Solages. “El procesamiento de estos jóvenes como juveniles en todos los cargos graves mejorará la posibilidad de convertir sus vidas en torno a los resultados y en la reducción de los costes sociales y financieros”.

El legislador por el Distrito 6 Phil Ramos recordó que en su época como oficial de policía presenció el alto grado de reincidencia en los jóvenes que eran procesados como adultos. “Nuestros delincuentes más jóvenes necesitan alternativas al encarcelamiento en orden de darles una segunda oportunidad”, declaró.

La reforma largamente esperada en el ámbito de la justicia viene avalada por el informe de la Comisión de la Juventud, Seguridad Pública y Justicia creada por el gobernador Andrew Cuomo.

Sin embargo, en Albany hay visos del forcejeo que existe en torno a alcanzar un acuerdo presupuestario que tiene como fecha límite el 31 de marzo.

El senador adjunto Thomas Libous (R-Binghamton) dijo en una entrevista de radio posterior al anuncio de Cuomo que él estaba abierto a la propuesta pero destacó que es una materia sensible para los legisladores debido a la naturaleza violenta de algunos crímenes cometidos por jóvenes.

Más escéptico se mostró el senador de Brooklyn Martin Golden, republicano y ex miembro de la Policía de Nueva York. “Algunos de los más horrendos crímenes son cometidos por chicos que tienen 16 y 17 años”, dijo al Daily News.

La reforma comenzaría con el cambio de la jurisdicción penal a familiar, la salida inmediata de los jóvenes que están en las cárceles y su traslado a centros de rehabilitación, hasta subir la edad del encarcelamiento a 18 años a partir de 2018.

Después de salir de prisión, Joel ingresó al programa Unidad Común, de la organización Exodus, que ayuda a jóvenes de entre 16 y 25 años en riesgo social y con problemas con la justicia. Ahí está contento porque ha recibido mucha orientación; ingresó a un Community College y tres meses después obtuvo su GED. Ahora está enfocado en buscar un trabajo en el área de la construcción o la música, pero sabe que los dos años en la cárcel y el récord criminal son una mancha en su currículo.

El difícil proceso de integración es el objetivo de Raúl Burgos, un consejero que predica con el ejemplo en Exodus, ya que él mismo fue un delincuente juvenil y pagó 20 años en la cárcel por involucrarse con el accionar de una pandilla.

“Ayudamos con el ejemplo. Los mentores tienen escuela, mucha capacitación y algunos hemos estado dentro de las cárceles. Trabajamos para que entiendan que la vida delictiva no es correcta, nos enfocamos en las cosas positivas que hay en el futuro, porque lo malo ya lo saben”, dijo.

El programa “Archers” (Arqueros) de Exodus, asentado en Harlem, tiene como requisito indispensable estar en fase probatoria, explicó Burgos. Atienden a una población mayoritariamente afroamericana e hispana; jóvenes desorientados que para ganar un poco de dinero se van a la calle a cometer asaltos, le roban el teléfono a un compañero de la escuela o hurtan tarjetas de crédito.

Otro grupo de reintegración de jóvenes es Strong Youth, fundado y dirigido por Sergio Argueta, cuyo programa “Universidad” participa en el plan piloto del Adolescent Diversion Program (ADP) que funciona en 9 condados de Nueva York. La iniciativa creada en 2012 por el jefe de los jueces del estado, Jonathan Lippman, busca adoptar una aproximación adecuada a la edad en los confines legales del sistema de las cortes criminales.

En 2012 Connecticut elevó la edad máxima de la jurisdicción de las cortes juveniles, de 15 a 17 años, de manera que los acusados no son tratados automáticamente como adultos.

En Utah, la legislatura animó a los jueces del tribunal de adultos para hacer determinaciones individualizadas sobre si el juicio en el sistema de adultos era apropiado para cada joven.

Desde 2009 Indiana no permite que los chicos acusados de faltas sean transferidos a una corte de adultos.

También desde 2009 Virginia y Oregon han pasado leyes creando la presunción de que los jóvenes tratados como adultos permanecerán en centros de detención juvenil mientras aguardan juicio, a diferencia de los adultos que son enviados a la cárcel.

Fuente: The National Center for Youth Law.

La propuesta de la Asamblea promulgaría reformas para:

  • Elevar la edad de la jurisdicción juvenil a 18 años, consistente con otros estados.
  • Elevar la edad mínima de la delincuencia juvenil de 7 a 12 años (con excepción de los cargos de asesinato, que debería subirse a 10 años).
  • Asegurar que ningún joven de 16 y 17 años es ingresado en instalaciones para adultos. A partir de diciembre de 2015 los jóvenes de estas edades deberán ser ubicados en instalaciones administradas por the New York State Office of Children and Family Services.
  • Mover la mayoría de los casos de 16 y 17 años a cortes de Familia y crear una nueva parte en el sistema de adultos para los jóvenes acusados de cometer crímenes más violentos.
  • Expandir los servicios, incluyendo las alternativas a la detención y encarcelamiento, para dejar a estos jóvenes en sus comunidades y no encerrados.
  • Incrementar la edad de los delincuentes juveniles a 21 años y ampliar los crímenes elegibles para manejar de forma más adecuada las consecuencias y que puedan convertirse en adultos exitosos.

Tres de cada diez jóvenes de 17 años que fueron detenidos en 2011 en NYC eran hispanos. Fuente: Harlem Community Justice Center, junio 2014.