El caso de Ramona Gardens

Colaboración con LAPD funciona, pero el problema de pandillas continúa

“Sí, es verdad que ha mejorado mucho la seguridad, pero de que las pandillas siguen con su negocio de la droga, eso ni quien lo pare”, dijo un residente de Ramona Gardens, un conjunto de vivienda pública predominantemente latino donde opera el programa Community Safety Partnership (CSP).

Este residente que tiene 32 años viviendo en Ramona Gardens y que prefiere no dar su nombre, no vaya a ser que se le aparezca el “chamuco”, asegura que los muchachos suelen reunirse a fumar de la verde en espacios públicos donde las pintas de la pandilla Big Hazard deja en claro quién manda en este lugar.

“Son muy listos los chamacos, de día hay pasan los policías y por eso no salen, pero nomás oscurece y empiezan a salir para hacer sus cosas”, agregó.

Otros residentes de Ramona Gardens coincidieron que ha mejorado bastante el vecindario gracias a una mejor relación con las autoridades, pero que aún hace falta mucho por hacer.

“Yo tengo viviendo 45 años aquí y antes era común que amanecían muertos, todavía hace unos 10 años, pero ya no es tanto, sí ha cambiado mucho, antes no se podía dejar la escoba afuera ni la ropa en el tendedero porque te la robaban”, mencionó Ofelia Pérez.

“Yo sí voy seguido a las juntas, pero la verdad que somos muy pocos, aquí en Ramona Gardens hay 660 casas y sólo asistimos como 20”, dijo Alfonso Suárez sobre las reuniones mensuales con agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).

“Yo tengo poco viviendo aquí, pero a lo que cuentan sí ha cambiado bastante”, agregó Dinorah Ortiz. “Hay mejoras en la relación con la policía, porque se ven que son más amables y hay programas, pero el problema de pandillas sigue”.

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