Un capellán que ayuda a atravesar el dolor más grande

Guy Wasko, pastor de Trinity Grace Church y voluntario de NYPD
Un capellán que ayuda a atravesar el dolor más grande
Guy Wasko, der, y el detective Jamie Hernández en la esquina del East Village donde una pérdida de gas ocasionó una tremenda explosión./Cortesía

Los tres hermanos lo rodeaban. En sus miradas húmedas, angustia, desolación e incertidumbre. “Sólo uno hablaba inglés con fluidez y yo no hablo español pero las palabras se sienten vacías cuando el dolor es tan grande, asi que nos abrazamos, un rato largo, en silencio. Estar con ellos, acompañarlos, fue clave”. Así describe Guy el momento en que se reunió con Alfredo, Zacarías y David, quienes pensaban que aún encontrarían con vida a su hermano, Moisés Locón Yac, 27, busboy del restaurant del East Village que explotó a fines de marzo.

Compañía, honestidad y alivio

“Lo más importante”, explica este pastor de tono tranquilo y mirada clara, “es hablarles con la verdad pero no hacer pedazos su esperanza”.
Guy lleva tres años como voluntario en el precinto 9 –ubicado en la calle 5 entre las avenidas 1 y 2, a pocas cuadras del incendio y derrumbe que dejó una veintena de heridos y dos víctimas fatales- y es uno de los dos pastores de la comisaría encargado de brindar algo de alivio a quienes atraviesan situaciones traumáticas como los familiares de Moisés y de Nicholas Figueroa, el otro muchacho que perdió la vida el 26 de marzo. “Escuché en las noticias lo que había sucedido, me colgué la placa, me puse el uniforme y corrí para allá”, apunta refiriéndose a su chaleco con letras fluorescentes que lo identifica como el ‘NYPD Clergy Liaison’.

Devastados en olas

“Eran unos 20, entre hermanos y primos y cada uno lidiaba con su dolor de manera distinta”, comenta hablando sobre la extensa familia de Figueroa a quienes contuvo una vez que ya estaba confirmada su muerte. “Es como un oleaje: por momentos hay aceptación, por momentos vuelve la rabia y nuevamente la resignación y así, escomo un círculo y hay que dejar que fluya. Mi trabajo es darles respuestas porque es lo que más quieren pero es una delgada línea porque hay circunstancias en que ni la policía lastiene. La investigación tiene sus tiempos pero las familias quieren saber ya”.
Llegó a NY con la misión de abrir la Trinity Grace Church en el East Village y desde el 2011 es un rostro familiar entre los vecinos, muchos de los cuales asisten a la Misa que oficia cada domingo y quienes también lo vieron en acción luego del Huracán Sandy. “Fue un operativo impresionante donde pude dar apoyo emocional en un momento complicado para mi vecindario y para la ciudad. Cada vez que sucede algo, allí estoy. Mi mayor contribución”, culmina, “es estar presente”.