Un peso pesado ¡por el amor de Dios!

Son 15 años de dictadura entre Vitali y Wladimir Klitschko. Ya estuvo bien. Así que con auténtico sentido de urgencia, necesitamos un peso pesado que ilumine el camino de los mastodontes
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Un peso pesado ¡por el amor de Dios!
Wladimir Klitschko se mide a Bryant Jennings en el Madison Square Garden. Foto: Getty Images

Después de siete años regresa Wladimir Klitschko al Madison Square Garden, un lugar donde nunca lo han querido y donde pasó cuatro veces con cuatro peleas  lúgubres en noches grises para la categoría de los mastodontes.

Y no es algo directamente contra Klitschko, que puede ser lo más lejano al espectáculo del boxeo, pero es un campeón legítimo, como el que más.

A los 39 años, un hombre que está en el boxeo porque ya se enteró de que no hay quien le gane una pelea, defiende su título ante Bryant Jennings un muchacho de Filadelfia  invicto en 19 nocauts con diez triunfos antes del límite.

Es la cuarta vez en mis cuentas que Klitschko viene al Garden en quince años.  La primera vez fue contra David Bostice en el 2000 a quien le ganó en dos giros. La segunda fue en 2006 ante Calvin Brock, que cayó en siete rounds; luego tuvimos la promesa del zurdo Sultan Ibragimov a quien le ganó por decisión.

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Nada notable y nada que destacar,

Y también, nada personal contra  el caballeroso guerrero de Ucrania, pero es que estamos hablando de noches de boxeo en el Madison Square Garden donde Muhammad Ali partió en dos la historia de este deporte. Por donde pasaron Jack Dempsey, Rocky Marciano, Joe Frazier, Archie Moore, Larry Holmes  y George Foreman.

Aquellos gigantes que llenaron de crónicas legendarias las enciclopedias, gestadas en un sitio en el que parece no haber espacio para más hazañas.

Pero sí lo hay y a ese conformismo es al que nos negamos porque el boxeo de los pesos pesados necesita de otros protagonistas.

Son quince años de dictadura entre Vitali y Wladimir Klitschko. Ya estuvo bien.  Así que con auténtico sentido de urgencia, necesitamos un peso pesado que ilumine el camino de los mastodontes. ¡Por el amor de Dios!