Editorial: La frustración en Baltimore

El uso excesivo de la violencia por parte de la policía ya es una situación familiar para esta ciudad

La frustración de la comunidad afroamericana con el accionar de la policía de Baltimore es la indignación detrás de las protestas que degeneraron en saqueos, incendios, cientos de arrestados y policías heridos. La desconfianza de la autoridad es comprensible, la violencia que incita a la conducta criminal es inaceptable.

La muerte del afroamericano Freddie Gray bajo custodia de la policía desencadenó la misma impotencia que se sintió, en Ferguson, en Nueva York, en Los Ángeles y en otras ciudades del país ante la percepción  primero de abuso y despues impunidad que gozan las fuerzas policiales ante sus acciones. Gray fue detenido sin motivo claro, durante el traslado aparentemente sufrió un serio daño en la espina dorsal que fue ignorado por los agentes a pesar de los pedidos de ayuda del detenido, que murió días después.

El uso excesivo de la violencia por parte de la policía ya es una situación familiar para esta ciudad. Un análisis del diario Baltimore Sun reveló que desde 2011 hasta el año pasado la ciudad estuvo involucrada en 102 fallos judiciales, acuerdos extrajudiciales ligadas a supuesta violaciones de derechos civiles e infracciones constitucionales como arrestos y detenciones ilegales. Estas acciones costaron a los contribuyentes de Baltimore más de 10 millones de dólares entre costos legales y compensaciones a las víctimas. Los policías involucrados no pagaron consecuencia.

El temor es que nuevamente una larga investigación vuelva a exonerar a los policías de cualquier responsabilidad, poniendo sobre el tapete si este tipo de pesquisas deberían ser independientes. Las características de la ciudad de Baltimore son muy distintas a Ferguson, aunque la desconfianza de que se haga justicia es la misma.

Hay una seria crisis de confianza entre las comunidades de color y la policía que perjudica la  labor conjunta entre los agentes del orden y los civiles necesaria para mantener la seguridad pública. Las investigaciones autónomas de las acciones policiales es un primer paso, que debe ser seguido por una fiscalía independiente en el caso de considerarse cargos contra un policía.

En Baltimore hay una búsqueda de justicia que no tiene nada que ver con el vandalismo, aunque los delincuentes y oportunistas aprovechen las oportunidades sin importarle que perjudiquen la causa que la mayoría. Las acciones condenables de estos individuos no debe de nublar ese justo clamor popular.

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