La clave del ahorro: tener objetivos

Si no sabes hacia donde te diriges, puede que termines en cualquier otra parte
La clave del ahorro: tener objetivos
Saber para qué ahorra puede hacer mucha diferencia.
Foto: Shutterstock

Ahorrar no es un objetivo en sí mismo. Para guardar dinero sistemáticamente, debe tener bien en claro qué desea hacer con sus ahorros.

En la sesión “¿Para qué ahorramos?” que se llevó a cabo durante la Jornada de Planificación Financiera, un evento gratuito organizado por la Asociación de Planificación Financiera de New York que dicta talleres de finanzas personales, la asesora Anthea Perkinson analizó la importancia de tener objetivos a los que destinar los ahorros.

Abrió la sesión con una frase de la leyenda del béisbol, Yogi Berra, cuyos dichos en ocasiones intrincados también citó, con frecuencia, para transmitir un mensaje subliminal: “Si no sabes hacia donde te diriges, puede que termines en cualquier otra parte”.

Al igual que los dos kilogramos que finalmente perdió cuando se enteró que tenía que asistir a una conferencia de negocios en la playa de Puerto Rico, Perkinson afirmó que si uno carece de objetivos que lo motiven, se hace más difícil resistirse a la tentación de gastar más.

Según Perkinson, esa tentación es una fuerza arrolladora en la cultura estadounidense. “Le rendimos una especie de culto al dinero”, afirmó Perkinson, asesora de Blueprint Financial Planning con sede en Hoboken, N.J. Citó al magnate de la tecnología, Bill Gates, y al gurú de las inversiones, Warren Buffett, como ejemplos de cómo equiparamos al dinero con el éxito real, casi en forma automática.

Los aspectos más importantes a diferenciar: los deseos y las necesidades. “Un deseo es todo aquello que no es una necesidad, y los deseos pueden no tener límite”, afirmó.

Pese a los numerosos significados que puede tener el dinero para muchas personas, fijar objetivos se suele reducir a tres pasos simples:

  1. Escriba las cosas que le gustaría tener, hacer o lograr. Por ejemplo, obtener una licencia de conducir, mudarse a un departamento nuevo, asistir a una escuela de posgrado o emprender un nuevo negocio.
  2. Clasifique sus objetivos según el plazo: a corto plazo (dentro de un año), a mediano plazo (entre dos y cinco años) y a largo plazo (más de cinco años).
  3. Asigne un importe en dólares a cada objetivo. Esto lo ayudará a elaborar una lista de objetivos específicos y medibles a los que canalizar el dinero que ahorre.

Si registra y revisa cada uno de los conceptos de sus gastos diarios, identificará oportunidades de ahorro. “Cerciórese de anotar cada uno de sus gastos en una hoja de papel”, recomienda Perkinson. “No se fíe de los cálculos mentales”.

Reformule su manera de pensar acerca del dinero”, afirma. Por ejemplo, después de hacer seguimiento de sus gastos durante un mes, Perkinson se dio cuenta de que gastaba dinero innecesariamente en estacionamientos, simplemente para no tomarse la molestia de colocar una moneda en un parquímetro.

Cualquiera sea su modalidad de ahorro, ese dinero que acaba de detectar en su presupuesto debe destinarse directamente a los objetivos financieros que se planteó. Por ejemplo, si después de achicar sus gastos diarios logra guardar $60 por semana, podrá ahorrar $1,500 en seis meses para las clases de manejo, las prácticas en el tránsito y los costos del examen y de la licencia.

Después de 33 semanas, podrá ahorrar $2,000 para el depósito de garantía de un nuevo departamento. Después de cinco años, puede acumular $15,700 y comenzar sus estudios de educación superior.

Para otros gastos, por ejemplo, los gastos de las vacaciones, invierta el orden para financiar las cosas que desea. Según Perkinson, ahorrar pequeños importes de manera frecuente antes de comprar, en lugar de tener que pagar después una deuda de tarjeta de crédito sideral, tiende a enriquecer la experiencia y a tornarla menos estresante.

Sin una lista de objetivos, no tendrá un incentivo suficiente para controlar el gasto. “Tener objetivos es el primer paso para elaborar un plan que lo ayude a tener el estilo de vida que desea”, afirmó Perkinson.

Siga a AdviceIQ en Twitter, en @adviceiq.
AdviceIQ publica artículos de calidad sobre finanzas personales, escritos por asesores financieros y editores de AdviceIQ. Clasifica a los asesores de su área por especialidad, incluyendo a pequeñas empresas, doctores y clientes de recursos modestos, por ejemplo. Aquellos que registran el mayor número de clientes en una determinada categoría de especialidad  se clasifican en los puestos más altos. Asimismo, AdviceIQ examina los asesores clasificados de modo que sólo participen aquellos con historiales reglamentarios impecables. AdviceIQ fue lanzado el 9 de enero de 2012 por ejecutivos, editores y tecnólogos experimentados de Wall Street. En este momento, los inversionistas podrán ver muchas clasificaciones de asesores, si bien en algunas áreas se clasifican solo unos pocos. Consulte la clasificación con frecuencia, ya que miles de asesores son en este momento analizados por AdviceIQ. Aparecen nuevos asesores clasificados a diario.