La violación matrimonial
Muchas mujeres son víctimas del abuso sexual perpetrado por sus esposos o compañeros

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De la violencia doméstica conocida en inglés como marital rape poco se habla, pero es muy real.
Y es que cerca de 1.5 millones de mujeres son asaltadas o violadas sexualmente por su pareja íntima cada año en este país, según datos del Instituto Nacional de Justicia y de los Centros del Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Para varias psicoterapeutas y consejeras de centros e institutos que trabajan con mujeres maltratadas o violadas, esta cifra podría quedarse corta si se considera que muchas féminas no reportan el asalto sexual perpetrado por sus parejas por vergüenza o porque desconocen que el sexo forzado dentro de la unión matrimonial es considerado también violación.
“Muchas mujeres y hombres creen que no tienen derecho, una vez en pareja, de rechazar tener relaciones sexuales, ya que lo ven como parte del contrato matrimonial o de convivencia”, dice la psicóloga Bibiana Geller, con práctica privada en Nueva York.
Pero esto no es así. Dentro del matrimonio, o la relación de unión libre, la mujer o el hombre tiene el derecho de decir “NO” ante el deseo de su pareja de tener un encuentro sexual, y ese “NO” quiere decir llanamente “NO”. Cualquier acto sexual forzado dentro del matrimonio o una relación sentimental establecida es considerado como violencia sexual doméstica y es castigado por la ley.
“El abuso sexual en el matrimonio se puede probar y es considerado un crimen. El abuso sexual es parte de la violencia doméstica y cualquier persona tiene el derecho a denunciar ante la ley y también de buscar una orden de protección, ser derivada a un refugio y tener derechos migratorios”, acentúa Geller, quien también se tituló de trabajadora social clínica.
Las latinas víctimas del machismo
En las parejas latinas, este tipo de violencia es soportada y callada por las mujeres que viven bajo la opresión de la cultura del machismo o desean preservar su relación.
“Desafortunadamente, en nuestra cultura latina, a la mujer desde niña se le enseña a ser una persona complaciente de los hombres y eso, en la adultez, involucra el aceptar la actividad sexual forzada”, explica la Dra. Ana Nogales, psicoterapeuta de individuos, niños, familias y parejas y autora de libros.
Como consecuencia de ello, muchas hispanas aceptan el sexo forzado y agresivo que se da dentro de la cultura machista, que “ve a la mujer como un objeto”.
Como la mayoría de las mujeres atrapadas en este tipo de violencia doméstica tienden a deprimirse, aislarse y tener una baja autoestima, las dos expertas en comportamiento humano y salud mental dicen que es primordial hablar de ello con un familiar cercano, amiga, sacerdote, doctor de cabecera, consejero o psicólogo.
El buscar ayuda cuando se es víctima de la violación marital es importante ya que por lo regular encierra también violencia física, verbal y psicológica y esto hace a la mujer muy vulnerable a perder la vida a manos de la violencia doméstica.
“Dentro de una relación cimentada por el amor y el respeto nadie tiene el derecho de obligar a la mujer o el hombre a tener sexo contra su voluntad”, concluye la Dra. Nogales, directora de Casa de la Familia, que ofrece clases gratuitas, orientación y ayuda a mujeres víctimas de la violencia doméstica en los condados de Los Ángeles y Orange (California).
En cifras
- Cerca del 25% de las mujeres, a nivel mundial, ha sufrido alguna vez abusos sexuales por parte de su esposo o compañero. (Fuente: Organización Mundial de la Salud)
- El 26% de las violaciones y asaltos sexuales en Estados Unidos son cometidos por esposos, exesposos, novios o exnovios. (Fuente: Departamento de Justicia de EEUU)
Qué es
La psicóloga Bibiana Gellen dice que la violación sexual dentro del matrimonio se define “como cualquier encuentro sin consentimiento que incluye todo tipo de actividad sexual forzosa, vía oral, anal o vaginal. Puede incluir cualquier tipo de acto sexual doloroso, humillante, de explotación a través de fotografías o prostitución”.