Solución para Puerto Rico
La crisis que tiene a Puerto Rico al borde la quiebra se fue creando durante varios años, sin embargo las repetidas señales de una economía en serios problemas fueron ignoradas por las autoridades federales y los inversionistas. Ahora la solución requiere esfuerzos y sacrificios extraordinarios para que no ocurra un default, o cese de pago, que causará pérdidas significativas a los ahorristas estadounidenses. Es hora de ayudar y no seguir perjudicando a una economía encorsetada por leyes obsoletas.
La relación especial de Puerto Rico con Estados Unidos permitió emitir bonos libres de impuestos, atractivos para la gran mayoría de los inversionistas estadounidenses. La economía empeoró a partir del 2004, la crisis inmobiliaria fue peor que en el continente, haciendo que el valor de los bonos caiga y parte de ellos pase a manos de fondos de inversión que compran a bajo precio deuda problemática. La crisis empeoró, el dinero se ha ido gastando en pagar deuda, y no en inversión productiva. Creció la emigración y en la isla queda menos gente con más deuda per cápita, baja participacipación de la fuerza laboral y mal ambiente para los negocios.
Es conocido el panorama agobiador de una deuda impagable y de acreedores que exigen aumentar impuestos y reducir gastos sociales para recibir dinero que pague los intereses, elevando el total de la deuda. Una fórmula que lleva a una recesión que no soluciona los problemas de la gente y de una economía asfixiada.
Uno de los problemas de Puerto Rico es que le está prohibido acogerse a una bancarrota bajo el Capítulo 9, tal como lo ha hecho la ciudad de Detroit, que la proteja de los acreedores mientras se reestructura. La Constitución de la isla exige pagar primero estas deudas antes de cumplir con sus compromisos como las pensiones. Y sufre obsoletas leyes de cabotaje que multiplican sus costes de transporte y energía.
El gobernador Alejandro Garcia Padilla hace bien al reconocer que la deuda es impagable y al negarse a aceptar un sufrimiento para su pueblo que a la larga no soluciona el problema. Debe haber una renegociación con los fondos de inversión, pero tal como se ha visto en Argentina y Perú, pero también con el Congreso y el gobierno federal para apoyar las reformas fiscales y productivas necesarias.
El Congreso debe permitir a Puerto Rico solucionar sus problemas cambiando leyes perjudiciales que estrangulan su competitividad y sus recursos. Esa es la manera de no perjudicar a los ahorristas y abrir una salida de la crisis.
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