Romántico sólo en la pantalla
Escenas que parecen sexy en películas y shows de televisión pero que en realidad no lo son
Las escenas de amor dentro del carro son un poco menos sexys en la realidad. Crédito: Shutterstock
¿Quién no ha suspirado cuándo la pareja de la novela finalmente se encuentra en la playa y hacen el amor a la luz de la luna, o cuando los protagonistas confiesan su amor bajo la ducha?
Algunos escenarios románticos han sido explotados más que otros. Quizás por tradición, quizás porque es más fácil, o por el contrario, más desafiante, filmar en ellos. Algunos son verdaderamente románticos y vale la pena probar, aunque sea para sentirnos Mr. y Mrs. Smith por unos minutos. Otros, mejor ni intentarlo.
Compartimos una lista de momentos “Hollywood” que es mejor evitar:
- La playa. No importa cuánto te guste la vida junto al mar, cuando a encuentros amorosos se refiere, pocas cosas son tan incómodas como la arena, el agua salada y el viento. Nadie puede negar que la persona indicada convierte cualquier escenario en un lugar inolvidable, pero en cuanto a sitios reales se refiere, la playa es mucho más romántica en las pantallas.
- La noche de bodas. Obviamente la noche de casamiento es un escenario romántico sin comparación. Pero después de los nervios y emoción de la ceremonia, la fiesta y las fotos, familiares y amigos incluidos, no quedan muchas energías para un encuentro amoroso. Nada de malo con quedarse dormida al segundo de tocar la almohada. Queda una vida por delante de noches románticas e inolvidables.
- El auto. Leonardo di Caprio y Kate Winslet lo hicieron dentro del Titanic. Gael García Bernal y Maribel Verdu, viajando en la ruta con Diego Luna. Algunos hombres aman tanto a su auto, que hasta llegan a creer que es el escenario perfecto porque reúne lo mejor de los dos mundos, pero en realidad no lo es. A menos que tu novio tenga una van o una Explorer espaciosa, reserva el auto para paseos románticos bajo la luna.
- Baño con sales, para dos. Las escenas románticas del jacuzzi en el baño de una mansión de Beverly Hills, no se comparan con la bañadera de nuestro departamentito de sala y dormitorio combinados. Y si tu pareja mide más de 5.5, aún peor. Lo mismo ocurre con las duchas, los baños de las películas de Hollywood definitivamente no se comparan a los nuestros. Si intentas compartir la ducha con tu media naranja, uno de los dos terminará muriéndose de frío. Mejor uno a la vez, total no hay tanto apuro.
- En la cocina. En las mesas de las películas de Hollywood no te encuentras con la mamadera del niño sepultada bajo papeles, cuentas que pagar, los platos de la cena o la tortuga Ninja que creían perdida. Hasta que sacas todas las cosas que, por algún motivo, siempre terminan en la cocina, lavas las fuentes que quedaron del fin de semana y tratas de hacer lugar guardando las cacerolas en el horno, la pasión del momento podría disiparse.
- No voy en tren, voy en avión. Cualquier medio de transporte público puede parecer fascinante cuando observamos la escena sentadas en una butaca, disfrutando las palomitas de maíz, pero en la vida real dejan mucho que desear. El aroma de los trenes y autobuses, desde Nueva York a Los Ángeles, por momentos puede ser bastante perturbador. ¿Y los aviones y sus tan cómodas butacas y baños? Salvo que viajes en primera clase, y el avión vaya casi vacío, tampoco es un lugar para recomendar.