Derriban barrera idiomática en hospitales de Queens

Silvina de la Iglesia, Administradora Programa de Asistencia Lingüística Jamaica Hospital
Derriban barrera idiomática en hospitales de Queens
Sobre Ruedas. Una intérprete de lenguaje de señas para pacientes sordo mudos está siempre disponible gracias a este dispositivo. /Silvina Sterin Pensel

Desde su oficina en el tercer piso garantiza que haya una buena comunicación entre los aproximadamente 4,000 miembros del personal médico y los miles de pacientes atendidos no sólo en el Jamaica hospital, sino en toda la red MediSys que incluye, además, el Flushing Hospital y siete clínicas.

“Aquí se hablan 140 idiomas y es una de las zonas más diversas de la ciudad”, apunta. “La mayoría de los pacientes habla limitado inglés y les brindamos servicios de traducción e interpretación para que puedan entender y darse a entender cuando tienen problemas de salud”.

Derribar la barrera del lenguaje

Silvina coordina un equipo de 350 intérpretes médicos que han sido entrenados en esta delicada tarea. “No basta con hablar el idioma del paciente”, explica. “El intérprete debe repetir sin agregar, omitir o distorsionar nada de lo que se dice entre quien recibe la atención y quien la provee”.

El español es el predominante pero los pacientes requieren servicios en árabe, bengalí, hindi y una larga lista compilada en una ´cartilla de lenguaje´. “Es lo primero que les mostramos cuando ingresan al hospital para que señalen el idioma con el que se sienten confortables”. Como complemento de esta interpretación, también hay intérpretes no presentes, a los que, a través de una empresa, se contacta telefónicamente. Un aparato azul y blanco en apariencia antiguo y con dos auriculares descansa sobre el escritorio de Silvina. “Me conecto con el servicio, elijo el idioma de entre unos 200, y me transfieren con un intérprete que puede estar en su casa, en cualquier parte del mundo”, comenta esta muchacha mientras levanta uno de los dos auriculares. “Uno lo tiene el médico y el otro el paciente y ambos escuchan al intérprete. El médico, además, está pendiente de los gestos y lenguaje corporal de su paciente porque esas reacciones son cruciales para asegurarse que la persona está entendiendo”.

Ni una palabra de inglés

En 1999 cambió su pueblo de unos 8,000 habitantes por esta ciudad de 8 millones y en ese entonces no sabía más que español. “Vine como nanny de una familia argentina y de a poco fui avanzando y me di cuenta que quería dedicarme a esto”.

Hay otro idioma más que interpretar y es el de los pacientes sordo-mudos. “El lenguaje de señas requiere un intérprete especial. A veces es una persona y otras, una especie de robot que acompaña a Silvina por las áreas del hospital donde es requerido. “Es un Ipad sobre ruedas que nos permite hacer Skype con intérpretes de señas desde un quirófano o desde donde se necesite”.

Nunca pensó que escucharía, a diario, todos los lenguajes hablados en el mundo y para ella su trabajo se reduce a una simple premisa: “Hacer lo correcto por un paciente y darle su propia voz para expresarse”.

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