Tarjetas prepagadas, alternativa para mantener un presupuesto
La popularidad de este dinero de plástico se ha disparado y más aún entre quienes no tienen cuentas bancarias
Para los consumidores que buscan la mejor manera de evitar pagos por sobregiro, o mantener un presupuesto, una tarjeta prepagada es normalmente la opción principal a considerar. Aproximadamente el 8% de la población, o 17 millones de personas, carecen de cuenta corriente en un banco, según el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC, en sus siglas en inglés) y un 22% de ellos ha usado una tarjeta prepagada en el último año.
En 2012, los consumidores hicieron cargos por más de $600,000 millones en tarjetas prepagadas, y ese número se ha incrementado más de un 50% en 2014, según un estudio de Pew Charitable Trusts. Aunque esta opción bancaria es relativamente nueva, apenas tiene 10 años en existencia, la tarjeta prepagada es cada vez más popular.
“Lo que hemos encontrado es que la gran mayoría de los usuarios escogen este tipo de tarjetas para evitar cargos de sobregiro, porque una tarjeta prepagada no te deja sacar lo que no tienes”, dijo Susan Weinstock, la directora de Pew Charitable Trusts.
Las tarjetas prepagadas tienen muchos beneficios, pero es importante considerar que también vienen con menos protecciones que aquellas ligadas a cuentas corrientes.
¿Cómo funcionan?
La mayor diferencia entre una tarjeta de débito y una tarjeta prepagada es que la de débito esta vinculada a una cuenta corriente. Las prepagadas se pueden comprar online, en un banco, o en tiendas grandes como Walgreens y Walmart. Si compras tu tarjeta fuera de un banco, consulta las condiciones para ver si está vinculada a o emitida por un banco.
Hay dos tipos de tarjetas prepagadas: las que se pueden recargar, y las que no. En las primeras se puede cargar dinero mediante depósito directo o efectivo y son muy útiles para los consumidores que quieren mantener un presupuesto.
Para obtener una tarjeta prepagada no necesitas historial crediticio. Por ejemplo, si te cerraron tu cuenta corriente por demasiados sobregiros o simplemente no tienes cuenta o historia, nada te impide comprar y usar una tarjeta prepagada.
Tarifas y condiciones
La tarjeta prepagada promedio cobra aproximadamente nueve diferentes comisiones, mientras que aquellas ligadas a las cuentas corrientes pueden tener un promedio de 30. El tipo de comisiones varía dependiendo de cómo quieras usar la tarjeta y la que decidas comprar.
Los costos pueden ser mensuales, anuales, o según cada transacción. Por ejemplo, puedes estar sujeto a una comisión de $2 por usar cajeros automáticos que no corresponden a tu banco, o a pagar más para usar los servicios al cliente por teléfono. Si estás buscando usar una tarjeta prepagada para reemplazar tu tarjeta de débito, el costo promedio anual es $132, según un estudio de cardhub.com.
La clave es escoger una tarjeta que corresponde a tus necesidades. Por ejemplo, si vas a sacar dinero frecuentemente de cajeros automáticos, escoge una tarjeta que no te cobre comisiones por usar los cajeros que no sean del banco.
Riesgos
Si pierdes tu tarjeta o te la roban, ¿qué pasa con tu dinero? No significa necesariamente que pierdas todo el dinero que tiene. En el momento que te das cuenta de la pérdida, tienes que llamar al emisor para reportarlo. La mayoría de los emisores te la pueden reemplazar.
Si te roban tu tarjeta, y usan tu dinero, tus protecciones y reembolsos de ese dinero dependen de las condiciones de cada institución y proveedor. Por eso, hay que revisar esas condiciones (que se pueden encontrar online en más detalle) antes de comprar una tarjeta.
“Ahora, es muy difícil descifrar las condiciones por el lenguaje que usan los bancos”, dijo Weinstock. “Con la nueva ley que se espera que finalizarán l fin de año, sera más fácil.” El Consumer Financial Protection Bureu está finalizando una propuesta que requiere instrucciones y condiciones uniformes.
“El mayor riesgo es que no es un requisito legal que las tarjetas prepagadas estén aseguradas por el FDIC”, dijo Weinstock. “Es una opción que los bancos tienen”. Por ejemplo, American Express no tiene ese tipo de seguro de depósitos para los consumidores que usan sus tarjetas prepagadas.