Herbalife está vendiendo un sueño vacío

Las estadísticas demuestran que la mayoría de los distribuidores de Herbalife – 89 por ciento – no ganará ningún dinero

Históricamente, los vendedores de “ventas cortas” han jugado un papel importante en ayudar a las autoridades, a investigar y procesar a las empresas que cometen irregularidades. Por ende, las recientes críticas a los vendedores de “ventas cortas” han desviado la atención de un grave asunto para los consumidores:

Herbalife le está vendiendo un sueño vacío a los hispanos y a los inmigrantes de bajos ingresos. La companía continúa bajo investigación a nivel federal y en varios estados, por prácticas engañosas de reclutamiento y operar como un esquema piramidal. Las estadísticas demuestran que la mayoría de los distribuidores de Herbalife – 89 por ciento – no ganará ningún dinero.

Pero en vez de aprovechar el momento para aclarar las interrogantes sobre su modelo de negocios y crear verdaderas herramientas económicas para la comunidad hispana, Herbalife ha aumentado su cabildeo e intentado silenciar a sus críticos a través de contrataciones y nombramientos.

Tener vendedores de “ventas cortas” que exponen el fraude corporativo, la malversación y las actividades inapropiadas, ayuda al bien público enfocando la atención sobre los problemas cuando las autoridades carecen del tiempo y/o los recursos para hacerlo. En este caso, Bill Ackman está poniendo 100% del dinero de sus ganancias personales adquiridas en el negocio de “ventas cortas” para apoyar programas que benefician a la comunidad hispana, incluyendo un compromiso de $10 millones para financiar becas para los jóvenes “DREAMers”. Ackman ha mostrado su compromiso apoyando la misma comunidad a la cual Herbalife está apuntando.

Si hay alguna lección que aprender de escándalos como Enron, Tyco y Lehman Brothers, es que los activistas y defensores deben hablar a favor de los que están siendo explotados o privados de sus derechos. ¿Hay una participación financiera que obtener en todo esto? Absolutamente, pero aún si alguien como Bill Ackman tiene un incentivo financiero para invertir millones en la investigación y concienciación sobre este caso, y proteger a los inversionistas y consumidores, no cambia el hecho de que estos alegatos tienen que ser expuestos a la luz pública y traídos a la atención de los reguladores. Para muchos que han sido víctimas de fraude, esta es una buena noticia.