Nunca le temas a los cambios

Todos los cambios son buenos

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Crédito: Shutterstock

La mayoría de los seres humanos estamos acostumbrados a una rutina. Suena el despertador a las 6:45 de la mañana, salimos corriendo al trabajo y regresamos a casa en la noche con hasta poco tiempo y ganas de sentarnos y tomarnos una tacita de café con una amiga o hasta con el esposo.

De vez en cuando, la vida se encarga de sacudir esa ‘rutina’ que nos tiene tan envueltos en un círculo que no nos permite detenernos ni un minuto para valorar un lindo amanecer, el color tan vibrante de una fruta, o el privilegio de tener cerca a nuestros seres queridos… esa “sacudida” mis amigos, es siempre bienvenida.

Esos cambios nos llegan de diferentes maneras y cuando aparecen, nos asustamos pensando que se acabó el mundo. Para algunos ese cambio puede ser darse cuenta que están enfermos y que tienen que modificar su dieta por completo, para otros es un cambio de trabajo, de escuela, de ciudad o hasta los cambios que conyeban el terminar una relación amorosa o de amistad.

La vida se va muy rápido, y si no fuera por esos cambios que llegan a modificar nuestra rutina, seguiríamos viviendo como robots, sin parar, y sin ponernos a pensar qué es lo que realmente importa. ¿Qué es lo que importa? Tener a nuestra familia cerca, valorar cada detalle, sonreir, cantar, ayudar, bailar, ser feliz, y eso amigos, solo depende de nosotros.

Hace poco me contaban la historia de un faraón que se quejaba porque dos águilas que vivían en su jardín nunca volaban. El hombre, millonario y poderoso, ofrecía monedas de oro a quien se atreviera a hacerlas volar. Un día, se levanta el faraón y se da cuenta que sus dos águilas estaban volando de una manera hermosa. Al mirar por su balcón, ve a un anciano sentado y admirando la belleza de los dos animales. Sorprendido, le pregunta cómo hizo posible que sus dos águilas volaran, y el hombre sencillamente le respondió: “cortando la ramita donde estaban paradas.”

A veces amigos, es importante cortar esa ramita y no asustarnos cuando alguien más la corta por nosotros. De los cambios y situaciones difíciles, siempre surgen héroes. Creo que todos, en algún punto de nuestras vidas, hemos estado paraditos muy cómodos en esa rama y sin darnos cuenta, tenemos a los demás a nuestro alrededor pidiéndonos a gritos que despeguemos, que nos levantemos y que emprendamos vuelo. Estamos tan sumergidos en nuestro propio mundo, que pareciera que estuviéramos sordos. Toma que la vida se encargue de cortar ‘esa ramita’ para que nuestras alas se despierten y tomemos el vuelo que tanto hemos deseado.

¿Y, tú? ¿Estás todavía esperando que alguien te corte la rama para emprender tu vuelo?

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa
@CarolinaSarassa
www.CarolinaSarassa.com

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