Más de 500 empleados despedidos por GM en Brasil

El sindicato ha organizado protestas para exigir la reincorporación de los despedidos

general motors

Crédito: EFE/Archivo

Río de Janeiro – Alrededor de 500 trabajadores de la planta que la empresa automovilística General Motors (GM) tiene en la ciudad de São José dos Campos, en el estado brasileño de Sao Paulo, fueron despedidos desde hace una semana, informaron fuentes sindicales.

Con estos datos, divulgados por el Sindicato de Metalúrgicos de Sao José dos Campos, la cifra de despidos hasta el momento representaría el 10% del total de los trabajadores de la fábrica.

En un comunicado divulgado en el portal de internet del sindicato, se precisa que esta cifra no es definitiva, ya que responde a un cálculo realizado en función del número de trabajadores que se ha puesto en contacto con la organización para informar de su despido.

“Los números obtenidos por el sindicato confirman que General Motors está realizando un despido masivo en la planta”, dijo durante una asamblea de trabajadores el presidente del Sindicato de Metalúrgicos de São José dos Campos, Antônio Ferreira de Barros, citado en el comunicado.

Durante la asamblea fue aprobada la convocatoria de una manifestación frente a la fábrica con el fin de exigir la reincorporación de los compañeros despedidos.

De acuerdo con Ferreira de Barros, la empresa no habría realizado “ningún intento de dialogar con los trabajadores“, lo que fue considerado por el líder sindical como algo “inadmisible”.

Según el sindicato, la empresa condicionó cualquier negociación a la vuelta al trabajo de todos los empleados.

Crisis automotriz

Los aproximadamente 5,000 empleados de GM que trabajan en la fábrica de São José dos Campos comenzaron la semana pasada una huelga indefinida después de que el último sábado fueran despedidos 250 trabajadores.

Con esta medida el sindicato reclamaba la reincorporación de los compañeros despedidos, al tiempo que proponía una reducción de la jornada laboral, sin que repercutiera en el salario, como medida para disminuir la producción de la planta para afrontar la caída de las ventas que sufre GM en Brasil.

En un anterior comunicado, el sindicato exigía la prohibición a las empresas de remitir sus ganancias al extranjero y la nacionalización de aquellas compañías que se encuentren en procesos de reajuste de sus plantillas, como medidas necesarias para frenar la crisis del sector automotriz.

En ese mismo comunicado, el sindicato exigía a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que garantice por decreto la estabilidad del empleo para todos los trabajadores del país.

El sector automovilístico afronta una grave crisis en Brasil como consecuencia de la fuerte caída de las exportaciones, principalmente las dirigidas a Argentina, y del fin de las ayudas fiscales que el Gobierno concedía a la industria automotriz para estimularla.

De acuerdo con datos hechos públicos por la Federación Nacional de Distribuidores de Vehículos Automotores (Fenabrave) a principios de agosto, la venta de automóviles en los siete primeros meses del año registró una caída del 17.87% en comparación con el mismo período de 2014.

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