Ben Carson, de barrio marginado a la contienda presidencial

El neurocirujano retirado ahora le pisa los talones a Donald Trump en las encuestas

Washington.- Creció sin padre en medio de la extrema pobreza en un barrio de Michigan, era mal estudiante y sufría conducta violenta. Ahora, el activista conservador afroamericano, Ben Carson, se sube a los escenarios en busca de la presidencia de EEUU.

A sus 63 años, Carson tiene a sus espaldas una lucida carrera en prestigiosas universidades –obtuvo su licenciatura de la Universidad de Yale y se graduó de médico de la de Michigan en 1977- y fama internacional por sus cirugías para separar a bebés siameses.

Por delante tiene el reto de convertirse en el segundo presidente afroamericano en la historia, detrás del presidente Barack Obama, a quien crítica constantemente en la contienda.

Surgimiento en las encuestas

A 14 meses de las elecciones, Carson sigue siendo un perfecto desconocido para la mayoría de los votantes, pero en los últimos días, para sorpresa de muchos, ha logrado empatar con el magnate empresarial y rival en la contienda, Donald Trump, en las encuestas.

Una encuesta nacional entre republicanos de la Universidad Monmouth (Nueva Jersey), divulgada ayer, muestra que Trump sigue en primer lugar con un 30% de apoyo, alcanzado en segundo lugar por Carson, con un 18%, un aumento de 13 puntos desde antes del primer debate republicano.

Comparados lado a lado, sin embargo, los republicanos escogieron a Carson sobre Trump, con 55% a 36%, respectivamente.

Carson continúa una tendencia al alza en otras encuestas recientes, incluyendo una de Fox News, donde también obtuvo un 13%.

Credenciales conservadoras

En 2013, Carson se jubiló como director de neurocirugía pediatrica del Hospital Johns Hopkins, tras una exitosa carrera de más de 35 años.

Hasta noviembre de 2014, cuando se sumó a las filas del Partido Republicano, Carson no había pertenecido formalmente a ningún partido político.

En junio de 2008, el entonces presidente George W. Bush, un hombre a quien él admira mucho,  le otorgó la Medalla de la Libertad.

Quienes lo conocen bien aseguran que, tanto en sus apariciones en público como en privado, Carson se guía por los principios conservadores de “Dios, patria y libertad”.

Su página web es un escaparate de causas conservadoras: se opone al aborto, a “Obamacare”, y al control de armas; apoya una reforma tributaria, mantener el penal en Guantánamo, y una enmienda que exija el equilibrio del presupuesto fiscal, y quiere dar más autonomía a los distritos escolares.

También es férreo defensor del Estado de Israel y su derecho a defenderse de quienes buscan su exterminio.

La página no ofrece ideas sobre la postura de Carson en torno a inmigración, pero ha hecho declaraciones en contra de una “amnistía” para los inmigrantes indocumentados.

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El pasado 19 de agosto, durante una gira en la frontera entre Arizona y México, Carson sugirió que apoyaría el uso de aviones no tripulados (los llamados “drones”) para reforzar la seguridad fronteriza.

Su campaña no ha respondido a una solicitud de comentario sobre sus esfuerzos para acercarse a la comunidad hispana.

Duros golpes en la infancia

La suave sonrisa que Carson esboza oculta una niñez de privaciones en un barrio marginado de Detroit, que le obligaron a depender de ayuda pública y vestir ropa remendada, y también a ignorar las burlas de sus compañeros, que le llamaban “el tonto” y le jugaban crueles bromas.

Criado por una madre soltera que apenas terminó el tercer grado, gracias a ella él y su hermano encontraron escape y refugio en los libros, tanto que Carson trepó en un plazo de un año al primer lugar de su clase.

En su autobiografía, Carson recuerda cómo, de niño, siempre soñó con que los altavoces del hospital que frecuentaba algún día llamaran a un “doctor Carson”.

En un video colgado en YouTube, con imágenes en blanco y negro de su infancia, Carson resume en 30 segundos esa parte de su vida: “la pobreza y las peligrosas calles de Detroit podían haber definido mi vida; en vez, el amor de mi madre, el poder de la lectura y la escalera de la educación me permitieron lograr mi sueño de convertirme en médico”.

Junto a su esposa, Candy, Carson creó en 1994 un fondo de becas universitarias que ha ayudado a más de 7,500 jóvenes que, como él, persiguen sus propios sueños.