¡Gracias, Don Francisco!

El presentador de Univison en Nueva York nos habla de sus inicios con Don Francisco en Sábado Gigante
¡Gracias, Don Francisco!
Un joven Jorge Viera con Mario Kreutzberger, "Don Francisco", en el show Sábado Gigante.
Foto: Univision

Sentado en el sofá de mi casa, sintiendo el vacío que dejo la partida de mis gemelos a Barcelona, suena el teléfono:

“Hola Jorge, es Marcelo Munategui, ¿cómo estás? Siempre en Sábado Gigante hemos estado orgullosos de ti”. Empiezo a tragar en seco y continúa: “Queremos hacerte una invitación para que estés junto a Don Francisco en su último programa en Miami”.

Por poco me desmayo, no podía contener la emoción. Marcelo ha sido el productor ejecutivo de Don Francisco por décadas.

Hace más de veintipico de años, cuando era un jovencito, mi primera experiencia televisiva fue en Sábado Gigante, primero como concursante, después como colaborador y posteriormente Don Francisco me invitó a co-animar la primera hora del show, segmento que se llamó Sábado Gigante junto al mar.

Años después, cuando trabajaba con el programa de investigación Aquí y Ahora, me encontré a Don Francisco en el baño del canal. Cuando nos lavábamos las manos le dije: “Don Mario, quiero agradecerle lo que aprendí con usted”. Con una pregunta de gente grande, me dijo: “¿y qué fue lo que aprendiste?

A lo que contesté: “Que el conocimiento es la base de la improvisación, que sin eso y humildad uno no puede llegarle a la gente”.

Y me contestó Don Mario: “Te daría un abrazo, pero tengo las manos mojadas”.

Entre risas contesté: “Vamos a dejarlo así porque si me da un abrazo en el baño, nadie va entender nada”. Jajajaja.

Escribo esta columna con el agradecimiento de haber podido trabajar con una persona como él, a quien nunca la lucecita roja de la cámara le hizo daño, porque no se creyó el cuento de ser estrella y se mantuvo humilde.

Pensando en la llamada de Marcelo, me acuerdo los deseos que en aquella época tenía de poder vivir de la televisión. Pienso que ese lugar fue mi universidad para años después poder haber sustituido a la figura más emblemática de la televisión de Nueva York, Rafael Pineda.

Éste definitivamente para mí es el mejor ejemplo de que el que siembra con lágrimas recoge con alegría.

Gracias Don Francisco por haber creído en mí, por haberme invitado a ese momento especial donde nos dice adiós y aunque ya no estés los Sábados, siempre serán Gigantes. Dios lo cuide.