Todo va bien, pero no gastamos mucha plata

La economía de EEUU está avanzando, el mercado laboral está robusto y la Reserva Federal va a subir tasas por primera vez en una década, no obstante, los americanos están consumiendo menos. Es algo preocupante porque el consumo es el motor de la economía del país.

Aunque las ventas de viviendas y carros se mantienen, sobre todo gracias al crédito, el resto de los gastos se ha rebajado fuertemente en el último año, algo que no cuadra a los economistas que esperaban más fortaleza en el consumo dada la situación económica. Es algo que en algunos comercios se está notando y ya se ha anticipado una dura campaña de ventas de fin de año.

Según datos que maneja el JP Morgan Chase Institute, el crecimiento anual de los gastos corrientes diarios en bienes y servicios en 15 áreas metropolitanas ha perdido fuerza de una forma rotunda al pasar del 5% en el segundo trimestre de 2014 a apenas 0.5% en el mismo periodo de 2015. Esta caída del 4.5 puntos porcentuales se debe, según explica el Instituro de este banco, a la reducción del gasto de los consumidores de ingresos medios y altos y de los mayores de 65 años.

Los datos que maneja JP Morgan Chase están basados en las operaciones de 48 millones de tarjetas de crédito y débito y son unas transacciones que apuntan a que los consumidores de bajos ingresos y menores de 35 años mantienen un crecimiento del gasto relativamente estable aunque normalmente el gasto de estas personas es menor. Estas son las personas a las que puede haber beneficiado más el ahorro que supone una gasolina más barata y posiblemente quienes hayan encontrado trabajo recientemente.

Diana Farrell, presidenta de este Instituto JP Morgan Chase, resume a este periódico que quien tiene posibilidad de gastar, prefiere no hacerlo. Farrell recuerda que estos son datos reales y no estimaciones o entrevistas como las que basan los datos oficiales.

Una de las razones por las que el gasto de los consumidores se ha desacelerado tiene precisamente explicación en el bajo precio de la gasolina. Se ha gastado menos en combustible, no tanto por la cantidad sino por el precio. Pero ese no es el problema, según Farrell. Según este estudio se han procesado menos pagos en tienas de ropa, alimentación y computadores entre otros artículos. El hecho de que estos hayan bajado de precio solo cuenta una parte pequeña del menor gasto, lo crucial es que se están comprando menos cosas. “El consumo es menor en todo lo que no necesita financiación”, explica Farrell.

Los restaurantes y otros servicios siguen experimentando crecimiento aunque algo más bajo. Los grandes negocios son los que más han experimentado la rebaja del consumo aunque los pequeños y medianos también se están resintiendo.

La rebaja del consumo se ha producido en todas las ciudades analizadas y entre ellas Nueva York donde el crecimiento fue apenas del 0.2% en el segundo trimestre de 2015. En Los Ángeles este fue mayor: 1.4% pero aún muy por debajo del año pasado en las mismas fechas. Con todo en estas dos ciudades, Dallas, Miami, Denver, San Diego, Portland y San Francisco aún hay crecimiento en el consumo. No es algo que pueda decirse de Seattle, Houston, Detroit, Columbus, Chicago y Phoenix donde el consumo ha caído al igual que lo ha hecho en Atlanta, la única ciudad donde también fue negativo el año pasado.

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