“Ayúdenos a empujar una reforma migratoria en Estados Unidos, Santo Padre”

Mexicanos viajan a México para ver al papa Francisco, a la Virgen de Guadalupe y orar por otra amnistía o una Reforma Migratoria.
“Ayúdenos a empujar una reforma migratoria en Estados Unidos, Santo Padre”
Dos maestras en California de origen mexicano esperan la misa del Papa en la Basílica de la Virgen de Guadalupe.
Foto: Gardenia Mendoza / Impremedia

MÉXICO.- Margarita Siqueiros y Rosa Cruz saben muy bien dónde están paradas. Estas dos maestras de escuela en Los Ángeles y Valle Imperial están al pie de la Basílica de Guadalupe, a la escucha del mensaje del papa Francisco, gracias a que una amnistía en 1986 les dio los documentos necesarios para ser ciudadanas estadounidenses.

“Fue una bendición que queremos que se extienda a otros migrantes”, afirman con un cartel en la mano que levantan una y otra vez para que se vea por todo lo alto: “Te amamos papa Francisco. Saludos desde California”.

Las dos mujeres son parte de un grupo de 12 personas que viajaron exclusivamente a su país de origen para poder ver al primer papa latinoamericano quien, además, tiene un discurso a favor de los migrantes; es decir, de alrededor de 12 millones de mexicanos que viven en la Unión Americana.

Los parientes mexicanos de Margarita y Rosa lograron conseguirles boletos en primera fila para la misa de este domingo en Ecatepec y ahí llevan su discurso a grito fuerte: “Amnistía, Reforma Migratoria” para frenar las historias del dolor que implica dejar atrás a la patria, aunque ellas no lo vivieron de manera tan trágica porque una se fue para estudiar y la otra para casarse.

“De todos modos es muy duro ver a gente, a amigos que no tienen documentos”, dice Siqueiros. Luego anuda un paliacate con la foto de Francisco al frente, lejos de Parmelee Elementary School, de Los Ángeles, donde trabaja.

Estela Cobarrubias, una ama de casa que cumplió su sueño de conocer al Papa.
Estela Cobarrubias, una ama de casa que cumplió su sueño de conocer al Papa.

A su lado, Estela Cobarrubias, una ama de casa, llora. Las lágrimas ruedan por sus mejillas porque ella “sí se las vio duras” al emigrar, al cruzar Tijuana y La Soledad para alcanzar a sus padres en Los Ángeles que se habían ido antes, y lo que vino después.

“Sentía tanto vacío de no conocer a nadie, de extrañar a mi gente y a la Ciudad de México en un país donde me sentía rechazada que sólo me quedó refugiarme en la fe: así la recuperé”, recuerda sobre sus primeros pasos de trabajo pastoral en la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Treinta y cinco años después se enteró de la presencia de Francisco. “Le dije a mi hija mayor: ‘vamos a México a recuperar nuestros valores’ porque a veces a ella la veo perdida, confundida. Nos venimos juntas, solas, porque mi esposo se quedó a cuidar a dos niñas más”.

A lo lejos, desde las pantalla de televisión colocadas en el atrio del templo mariano, se escucha la homilía, la primera de Francisco ante su admirada virgen. ” Ella es nuestra madre…”, dice.

El padre Jesús Varela, de la iglesia de St. Laurence, en Los Ángeles.
El padre Jesús Varela, de la iglesia de St. Laurence, en Los Ángeles.

El sacerdote Jesús Varela camina de un lado a otro con su túnica café atada con un cordón amarillo en la cintura, la de los franciscanos. Está en busca de los 21 feligreses de la iglesia de St. Laurence, en Los Ángeles, a quienes encabeza en un tour de turismo religioso por diversos templos de México y de último momento decidieron quedarse para ver al papa.

Varela es estadounidense por nacimiento pero sus padres son originarios de la capital mexicana y aquí los trajo para escuchar las palabras de Francisco cerca del lienzo de la virgen y, de paso,  sacar a sus parroquianos del ensimismamiento.

“Allá en Estados Unidos los devora el materialismo”, dice. “Llegan y me cuentan: ‘nosotros éramos muy pobres, no teníamos para comer, y luego venimos aquí y tenemos todo y ¿por qué nos sentimos tristes todavía? y la única respuesta es que no están anclados lo suficientemente a Dios ni a su tierra”.

Madre e hija de origen mexicano: Alia Rivera (der) y Alicia Menchaca.
Madre e hija de origen mexicano: Alia Rivera (der) y Alicia Menchaca.

Eso mismo pensó Alicia Menchaca cuando animó a su hija Alia a viajar a México desde Minessota en la coyuntura de la visita del papa. “Soy de padres mexicanos y no hablo español, pero yo quiero que ella lo hable”.

Madre e hija son ciudadana estadounidenses y pueden entrar y salir de su país cuando quieran ver al papa. Otros mexicanos no tienen la misma suerte. “Por ellos queremos orar todos los venimos aquí y creo que ya el papa ha escuchado esta petición anteriormente”.

COBERTURA ESPECIAL: VISITA DEL PAPA A MÉXICO