Grupos racistas envalentonados por retórica en campaña presidencial

Aunque no son nada nuevo, grupos e individuos ligados a organizaciones supremacistas como el Klu Klux Klan están creciendo, mientras la campaña presidencial se enfoca en la hostilidad hacia ciertos grupos raciales, étnicos o nacionales
Grupos racistas envalentonados por retórica en campaña presidencial
David Duke, conocido racista y quien alguna vez lideró un grupo del Klu Klux Klan, dio su apoyo a Donald Trump en febrero . Aunque Trump hace años se refirió despectivamente hacia Duke, posteriormente fue objeto de críticas por argumentar que no conocía a Duke ni sabía nada del grupo KKK

El Klu Klux Klan, la organización racista más antigua y conocida de Estados Unidos, se manifestó este fin de semana abiertamente en Anaheim, una ciudad que es 65% latina, con un mensaje antiinmigrante.

Pero lejos de ser un evento extraordinario, el incidente es parte de un reciente aumento en las actividades de grupos ligados al Klan, cuyo número en los Estados Unidos aumentó de 72 en 2014 a 190 en 2015, según la más reciente lista de “Grupos de Odio” divulgada recientemente por la organización Southern Poverty Law Center, una organización no lucrativa que monitorea este tipo de actividades.

“Los grupos del Klan se vieron revitalizados el pasado año”, indica el reporte de SPLC. Y aunque estos grupos no son nada nuevo en Estados Unidos –muchos datan de la época de la guerra civil y tienen mucha influencia en el sur del país- el análisis de la organización liga el discurso político de algunos candidatos presidenciales, particularmente Donald Trump, al impulso que estos grupos han tenido en los últimos meses.

En los últimos tres días, Trump se ha visto en la mira de sus críticos por: 1) recibir el apoyo oficial de David Duke, un semiretirado activista estadounidense que ha promovido ideas racistas desde su juventud, y quien fue “Gran Mago del Ku Klux Klan” hace algunas décadas 2) responder primero que rechazaba el apoyo de Duke y luego, en otra entrevista, negarse a condenarlo porque “no conozco a los grupos involucrados” (el Ku Klux Klan, el grupo racista mejor conocido del mundo). 3) retuitear una cita del líder facista italiano de la Segunda Guerra Mundial, Benito Mussolini, de una cuenta que fue creada precisamente para hacerle caer en la trampa. Y cayó.

Para compensar lo de Mussolini y el KKK (Trump luego dijo que si, que rechazaba el apoyo, pero casi sin querer queriendo), Trump decidió hoy usar una cita de Mahatma Ghandi en su cuenta de Instagram y luego compartirla en su cuenta de Twitter.

El “silbido” que solo oyen los perros (dog whistle)

Pero aún sin apoyar abiertamente al KKK o a grupos supremacistas blancos, Trump ha perfeccionado el arte de usar a ciertos grupos de la población -inmigrantes, mexicanos, musulmanes- o a países enteros -la China, México, etc- para revolver el resentimiento de muchos de sus seguidores contra quien o quienes tengan la culpa de lo que no va bien en este país o en sus propias vidas.

Hasta ser mexicano -o periodista- se está volviendo un tema peliagudo en el entorno de Trump y sus seguidores.

Durante un mítin de Trump en Virginia hoy, el precandidato preguntó repetidamente a una mujer que protestaba preguntándole “¿Es usted mexicana?“. En el mismo mítin, un agente de seguridad tiró al suelo violentamente a un periodista gráfico que intentaba moverse fuera del área de prensa –normalmente los periodistas se mueven por todo el recinto, pero tienen un área exclusiva para ellos- .

En mítines de Trump realizados en otras ciudades, es común que el candidato sea crítico de la prensa que lo está cubriendo diciendo que son “lo más desonesto que existe”. Esto ha dado pie a que sus seguidores abucheen, insulten o muestren el dedo a miembros de la prensa. Hace poco, Trump también dijo que demandaría en tribunales a los medios y periodistas “que digan mentiras”, recordando ataques similares a la prensa en países considerados autoritarios.

Trump lanzó su campaña en Julio pasado acusando a México y a los inmigrantes indocumentados mexicanos de “traer crimen, traer drogas” y de “mandar a lo peor” a este país.  Luego del ataque de individuos extremistas islámicos en París y de otro ataque de extremistas similares en San Bernardino, California, Trump propuso una prohibición general de entrada contra todos los musulmanes extranjeros en Estados Unidos.