Trump comienza búsqueda de compañero de fórmula, sin descartar a un candidato hispano

Pocos creen que un vicepresidente hispano le ayude a Trump a reparar su imagen ante los votantes latinos

WASHINGTON.- Aún cuando afronta una gran disensión entre el liderazgo republicano y entre los hispanos, Donald Trump ha comenzado ya la búsqueda de un compañero de fórmula, y su lista corta podría incluir a latinos conservadores como el senador Marco Rubio.

A  seis meses de los comicios generales, Trump logró convertirse en el abanderado del partido antes de que concluyan las “eliminatorias” en una decena de estados y territorios.

Ha sido una de las primarias republicanas más reñidas desde 1980, cuando Ronald Reagan, Bob Dole, Howard Bakers y Jack Kemp se disputaban la nominación presidencial, pero Trump llegó a la cima pese a no tener experiencia política y apoyándose en una retórica incendiaria y en ataques personales para eliminar uno a uno a sus rivales.

Ahora, su campaña ha iniciado entre bambalinas la búsqueda de un compañero de fórmula que no sólo compense por su inexperiencia sino que le ayude a conquistar el apoyo de los latinos y a consolidar el apoyo de las mujeres y los conservadores, mientras algunos detractores sopesan respaldar a un candidato independiente.

“La selección de  un vicepresidente es la primera decisión presidencial que hace todo candidato presidencial y envía un mensaje sobre sus valores y su toma de decisiones y, por lo tanto, ayuda a moldear las percepciones del público”, explicó a este diario Joel Goldstein, analista político de la Facultad de Leyes de la Universidad de Saint Louis (Missouri).

¿Quién será el elegido?

El neurocirujano afroamericano jubilado y exrival de Trump en la contienda, Ben Carson, forma parte del comité encargado de seleccionar al vicepresidente, una labor díficil si se toma en cuenta que el Partido Republicano sufre una profunda división en torno a Trump, mientras algunos líderes, temerosos de que éste resulte “radiactivo” en las urnas, han dicho que no les interesa el puesto.

Entre los que ya se han descartado por su propia cuenta figuran los gobernadores por Florida, Rick Scott; por Nuevo México, Susana Martínez, y por Carolina del Sur, Nikki Haley, así como el senador por Ohio, Rob Portman.

En declaraciones  a este diario, el portavoz de Martínez,  Mike Lonergan, dijo hoy que la gobernadora “ha dicho reiteradamente a través de los años que no le interesa ser vicepresidenta, que aprecia que esta atención pone a Nuevo México bajo los reflectores, pero está completamente comprometida con servir al pueblo de nuestro estado”.

El propio Carson y la exgobernadora de Alaska y excandidata a la vicepresidencia republicana en 2008, Sarah Palin, han dicho que no quieren ser una “distracción” en la campaña.

Una lista corta

La lista, aún en pañales, incluiría al gobernador por Ohio, John Kasich; al senador Rubio; al gobernador por Nueva Jersey, Chris Christie; al expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich; a la legisladora por Tennessee, Marsha Blackburn, y al general de cuatro estrellas jubilado, James “Mad Dog” Mattis.

Christie preside desde este lunes el “equipo de transición” para comenzar a sentar las bases de una eventual Administración Trump, para seleccionar a miembros del Gabinete y los casi mil puestos ejecutivos que requieren confirmación del Senado, según la cadena NBC.

Rubio, apodado por Trump como “el pequeño Marco”, abandonó la contienda en marzo pasado y no buscará la reelección al Senado, pero tiene cualidades que no tienen otros: es joven, hispano, buen comunicador, y es de Florida, un estado clave en la contienda general.

En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, Rubio dijo que no le interesa ser considerado para acompañar a Trump como su candidato a la vicepresidencia y que prefiere enfocarse en la política de Florida.

Dos mujeres, que no se barajan en la lista, han dicho que les interesaría recibir la llamada de Trump: la exgobernador de Arizona, Jan Brewer, y la gobernador de Oklahoma, Mary Fallin.

“Estaría dispuesta a servir en cualquier capacidad posible para ayudar a Donald”, dijo ayer a la CNN Brewer, quien se ganó la repulsa de la comunidad inmigrante tras promulgar en 2010 la ley “SB1070” contra los indocumentados.

Fallin, por su parte, se ha manifestado “100% a favor de Trump” y ha dicho que sería un “honor” ayudar al magnate de Manhattan “para que EEUU recupere su grandeza”.

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El daño ya está hecho

Aún si Trump escogiese a un latino como candidato a la vicepresidencia, el consenso político es que eso tendrá poco o ningún efecto entre los hispanos y los inmigrantes, que no olvidan cómo Trump, al lanzar su candidura en junio pasado, los metió a todos en un mismo saco junto con “violadores y criminales”.

“Su selección de vicepresidente hará poco por reducir los sentimientos negativos en la comunidad latina, de la que (Trump) previsiblemente recibirá menos del 20% del voto latino. De hecho, si escoge a un conservador más convencional, es posible que ahuyente más a los latinos”, dijo Angelo Falcón, del “National Institute for Latino Policy” (NiLP).

“Si escoge a un latino tampoco tendrá un impacto positivo porque, sea quien sea, esa persona llevará la etiqueta de un “Trump latino” vinculado con su agenda anti-inmigrante, anti-Latino”, advirtió.

Mientras, el estratega republicano, Tim Young, dijo que el recelo es entendible porque algunos no querrán atar su futuro político a una figura polarizante como Trump, y la mayoría de los latinos está inclinada a un voto “anti-Trump”.

“Creo que mucha gente ya sabe por quién votará o no; quizá algunos hispanos cambien de parecer si Trump escoge a alguien popular como el senador Rubio pero, en general, su retórica ya ha obligado a los hispanos a quererlo u odiarlo”, señaló Young.

Lecciones de la Historia

La Historia tiene múltiples ejemplos de cómo un paso mal dado al seleccionar al compañero de fórmula siembra la derrota republicana en noviembre.

Pasó con Palin, a quien el senador John McCain seleccionó en 2008 para ganar el voto de las mujeres, pero ésta no pudo con el escrutinio sobre su nula experiencia en política exterior.

Trump no la tendrá fácil para contentar simultáneamente al “establishment” y a los ultraconservadores, y por eso necesita tener un riguroso proceso de selección, que se apoye en experimentados abogados y otros profesionales con buen olfato político, según Goldstein.

“En última instancia, los mejores compañeros de fórmula son aquellos a los que los votantes indecisos puedan ver sentado en el Despacho Oval como presidente”, subrayó.

Por su parte, Young dijo que “una selección sólida podría unir al Partido Republicano, ayudar a sumar votos, y hacer que quienes ahora dudan se sientan más cómodos con la candidatura” de Trump.