Mujer se impone más de 100 días sin sexo; lo que pasa después es magnífico…

Romper un voto de castidad puede tener efectos impredecibles...
Mujer se impone más de 100 días sin sexo; lo que pasa después es magnífico…
Nixalina Watson tiene su propio blog, Sex & London City.
Foto: (Facebook/Nixalina Watson)

¿Qué experimenta una mujer que decide romper con su abstinencia sexual de 110 días y acostarse con un hombre? ¡Pura libertad!

A principios de año, Nixalina Watson –creador del blog Sex & London City– decidió hacer un voto de castidad cansada de salir con chicos que, en realidad, no buscaban otra cosa que sexo.

“En un esfuerzo para dejar mis citas y enfocarme en una conexión más profunda, hice un voto de castidad. ¡Sí, me prohibí el sexo!”,  relata la chica en un escrito publicado en el Daily Mail.

“Decidí que si eliminaba cualquier acto sexual (besar estaba totalmente bien y lo alentaba todas las veces) entonces dejaría de toparme con “players” y chicos malos y empezaría a encontrar hombres que buscaran más que el interior de mi falda. ¿Un plan infalible para hallar el verdadero amor? Ciertamente, eso fue lo que pensé”, continúa la chica en su escrito.

Pero sus ideas cambiaron en abril, cuando la bloguera se dio cuenta que el “remedio era peor que la enfermedad”.

“Tomar el voto de no sexo buscaba mejorar la calidad de hombres con los que me toparía, pero tuvo el efecto opuesto…ademaás aumentó mi libido de forma exagerada. Me vi mirando hombres como si fueran pedazos de carne”, relata.

Fue en ese momento cuando decidió “abrirse” nuevamente en un evento de prensa con un chico que le propuso seguir la fiesta en su casa. Y así se dio el encuentro de una noche.

¿El resultado? Más que satisfactorio.

“Me sentí libre de nuevo. Ya no tuve que preocuparme por ignorar los acercamientos o tener que contestar millones de preguntas sobre mi abstinencia. Pero más importante, yo descubrí que disfruto el sexo sin la necesidad de encarcelar a un hombre”, expresó.

Nixalina aprendió a reconocer que, a lo largo de su vida, cuando tenía relaciones sexuales con un hombre invertía emocionalmente en esa persona, que los encuentros de una noche eran degradantes y que sería juzgada por eso por la sociedad.

Ahora la chica está clara que puede mantener solo conexión sexual con un hombre , lo que es válido.

“No me sentí rechazada, triste o usada; precisamente, lo contrario. Me sentí empoderada, deseada y feliz de que pasó”, concluye.