Desorden, desunión, tono negativo y sorpresas desagradables en la Convención Republicana

Desde el primer día, el evento que eleva este jueves a Trump como nominado presidencial del partido republicano fue diferente a otros del pasado, tal y como lo es su candidato.
Desorden, desunión, tono negativo y sorpresas desagradables en la Convención Republicana
La Convención Republicana se destaca por mensajes agresivos.
Foto: Jeff Swensen / Getty Images

¿Para qué ha servido esta Convención Nacional Republicana 2016 que, como ninguna otra en tiempos recientes, se ha visto sacudida por la controversia, la desunión y las sorpresas?

Las convenciones sirven normalmente para dar impulso a un candidato presidencial, delinear su mensaje ante los votantes y unificar el apoyo a su alrededor.

Cuando estas se acaban, los candidatos generalmente reciben un aumento en su popularidad que dura más o menos, dependiendo de cada caso.

Pero esta convención de los republicanos para nominar a Donald Trump, es diferente.

Las sorpresas –desagradables- han abundado. La negatividad del mensaje ha dejado a muchos sin habla.

Los discursos que se esperaban más positivos se han hundido en la controversia -¿Melania?- , muchos delegados no quieren al candidato y finalmente, un ex ontrincante –Ted Cruz- secuestra la atención pública y se rehúsa a respaldar al líder.

La usual unidad que existe en las filas del disciplinado Partido Republicano –mucho más que en el Demócrata- es cosa del pasado.

Stephen Nuño, profesor de política de la Universidad de Northern Arizona observaba este jueves en Cleveland los ensayos de la sesión de la noche y comentaba a La Opinión que a Trump no le interesa en absoluto la tal “unidad partidaria”.

“El cree que su mensajes es el correcto y que con ese tono va a ganar las elecciones”, dijo Nuño. “El mensaje de esta convención ha sido: si el partido quiere unirse a Trump, el no lo va a impedir, pero si no, el no va a cambiar”.

En décadas recientes, las convenciones se habían convertido en eventos aburridos, donde no pasaba nada extraordinario: solo discursos y más discursos, aparte de las fiestas de rigor.

Esta convención no ha sido igual.

Republican National Convention: Day Four
La negatividad predomina en los mensajes usados por los republicanos. Foto: Getty

COBERTURA ESPECIAL DE LAS ELECCIONES

El lunes, en el piso de la convención, hubo un tremendo desorden cuando un grupo de delegados de por lo menos siete de los 50 estados trató de cambiar las reglas de la convención para permitirles hacer lo que Ted Cruz luego diría desde el podio: “votar lo que indique su consciencia”.

La revuelta fue aplastada, en parte por no tener suficiente apoyo, en parte porque el liderazgo del partido trabajó para calmar las aguas y meter en cintura a los rebeldes.

En la noche, el discurso de Melania y la controversia del plagio de al menos dos párrafos del mismo, sirvió para que el tema dominara la conversación durante casi todo el día martes.

Algunos asistentes al evento tomaron esto como un ejemplo de incompetencia de la campaña de Trump.

“Se nota que hubo una falta total de cuidado. Lo mismo, creo, pasó con el discurso de Cruz el jueves. ¿Cómo vas a dejar que hable alguien que no se ha comprometido a apoyar al candidato”, dijo R. James, un delegado suplente de Nebraska.

El miércoles, Chris Christie asistió a un evento de latinos republicanos e imploró a estos que no dejaran de votar, que no “se abstuvieran” y que tomaran en cuenta que era peor para un republicano que ganara Hillary a votar por Trump.

En una mesa, el representante estatal de New Hampshire Eric Estevez y otros latinos conservadores escuchaban sin mucho interés el discurso de Christie.

Los republicanos piden que Clinton vaya a la cárcel.
Los republicanos piden que Clinton vaya a la cárcel. Foto: Getty

Cuando el congresista Sean Duffy de Wisconsin, quien está casado con una latina (Rachel Campos, ex estrella de reality TV) dio un discurso en el que comentaba que su bebé de pocos meses “sonrió” al escuchar los gritos de “metan a la cárcel a Hillary”, varios de ellos movieron la cabeza en negativo.

“Ya no hay respeto”, dijo Estevez por lo bajo.

La crudeza de los souvenirs en la parte de afuera de la convención, llenos de mensajes sexistas y las referencias a actos sexuales y la palabra “bitch” en referencia a Hillary, compensaban los gritos en su contra dentro del recinto y las declaraciones de un asesor de Trump, que en una entrevista dijo que “la traidora” debería enfrentar un pelotón de fusilamiento.

Nuño piensa que el mensaje de la convención ha sido tal, que entre los mismos republicamos muchos no se sienten bienvenidos pero que todo va a depender de si Trump tiene éxito en noviembre o no lo tiene.

“En la lucha interna del partido entre ultra conservadores y moderados, ganaron los primeros. Ahora falta ver el resultado electoral. Si gana Trump, el partido quedará a su imagen y semejanza. Si pierde, entonces comenzará la lucha de nuevo y los moderados tendrá un mejor argumento”, apuntó el analista.