Líder sindical recibe amenazas tras criticar a Trump

El presidente del Steel Workers en Indiana corrigió las cifras de empleos salvados en Carrier por el presidente electo

El presidente electo de EE UU tiene un medio de comunicación abierto, una cuenta de Twitter,  con más de 17 millones de seguidores y quien quiera verlo. Y esta vez lo ha usado para atacar a Chuck Jones, presidente de la United Steelworkers Local 1999, a quien ha acusado de no saber mantener el empleo industrial en el país. Jones, representa a los trabajadores de Carrier en Indiana y desde que Donald Trump arremetiera contra él ha empezado a recibir amenazas.

Lisa Duncan, que trabaja con Jones en la USW Local 1999, confirma que este líder sindical dijo anoche que  poco después de que Trump publicara su tuit ha empezado a recibir amenazas. “Aún no se cuál es el contenido de estas porque desde que empezó todo anoche apenas hemos tenido dos minutos para hablar”, explicaba a este diario, “pero si que ha dicho que no está amedrentado y vamos a seguir luchando por que se sepa la verdad”.

De acuerdo con el sindicato las cifras de empleo con las que Trump presentó su acuerdo no son precisas. No son 1,100 empleos los que se van a mantener, como dijo Trump, en esa planta sino 730, según el sindicato y otras fuentes porque 400 nunca estuvieron en peligro de ser eliminados para contratar en su lugar a otros trabajadores en una planta de México. Aún así, 500 trabajos si se van a perder en esa fábrica que se unen a otros 1,000 más de la planta de Huntintong que se cierra para trasladar sus operaciones a México.

El acuerdo para poder mantener estos 730 puestos de trabajo se hace a cambio de beneficios fiscales que suman $7 millones en los próximos 10 años para esta empresa que forma parte del conglomerado de United Technologies, un gran contratista del departamento de Defensa.  Además, la empresa se ha comprometido a invertir $16 millones aunque el sindicato no ha recibido ninguna información de cuándo, dónde y cómo se invertirá ese capital. Desde el sindicato se especula que parte de ese dinero pueda dedicarse a automatización que no genera muchos puestos de trabajo.

Richard Trumka, presidente de la confederación sindical AFL CIO, dijo ayer, a través de Twitter que apoya a Jones  y en un comunicado señaló que este lleva razón a la hora de llamar la atención al presidente electo “por inflar el número de trabajos que serán salvados en carrier. Él entiende mejor que nadie que se trata de algo más que números, que son personascon familias a las que mantener y facturas que pagar”. Trumka recomienda que en vez de atacar, el presidente electo debe estar en comunicación con los líderes sindicales locales y los de su hotel en Las Vegas ya que se está infringiendo la ley al no negociar el contrato con sus nuevos empleados sindicalizados.

El acuerdo de Carrier ha generado una fuerte polémica entre muchos críticos que no consideran que esto pueda ser política industrial. Larry Summers, ex secretario del Tesoro con Bill Clinton y profesor en Harvard, explicaba en una nota de opinión en The Washington Post que Trump está practicando una suerte extorsión para tener ganancias políticas simbólicas. Para Summers este tipo de intervenciones “degradan el capitalismo americano que pasa de estar basado en leyes a estar basado en acuerdos”.

En una entrevista con Jim Cramer en CNBC para el programa Mad Money, el presidente de United Technologies, Greg Hayes, dijo que su empresa tenía una gran fábrica en México y tenía sentido industrial tener allí parte de la producción. Hayes dijo que ya ha comentado al próximo vicepresidente y gobernador de Indiana, Mike Pence, “que es una cuestión de evolución natural cerrar un par de operaciones en Indiana y abrirlas en México”.

Hayes dijo que nadie le había dicho que habría un quid pro quo en el acuerdo pero también señaló que “él no nació anoche” y recordó que el 10% de los ingresos de UTC vienen de compras del gobierno estadounidense  se que una mejor regulación y menores impuestos pueden ayudar a UTC a largo plazo”.

El vicepresidente Mike Pence, quien participó en el acuerdo con Carrier, se ha reunido en varias ocasiones con Jones, como lo presumió en Twitter en marzo de este año.