Adiós a “pie seco, pie mojado” caldea el debate sobre el futuro de relaciones con Cuba

El anuncio del fin de una política migratoria de EEUU que favorecía a los cubanos, causa una polémica entre quienes favorecen la medida y quienes critican su aplicación
Sigue a El Diario NY en Facebook
Adiós a “pie seco, pie mojado” caldea el debate sobre el futuro de relaciones con Cuba

WASHINGTON.- Argumentando que la política de “pie seco, pie mojado” es un vestigio de otra época, el presidente Barack Obama anunció este jueves la eliminación inmediata de esa medida para agilizar la normalización de las relaciones con Cuba, lo que atizó el debate sobre el futuro de política exterior hacia la isla.

A ocho días de dejar el poder, Obama explicó que en adelante, EEUU tratará a los migrantes cubanos “de la misma forma que se trata a migrantes de otros países”.

La inesperada decisión –una eterna exigencia del gobierno cubano para desalentar la emigración ilegal y peligrosa hacia EEUU- es un reconocimiento de que migrantes de otras naciones, que también huyen de la violencia y persecución, sólo han enfrentado arresto y deportación.

En las postrimerías de su presidencia, Obama pone fin a una política, adoptada a mediados de la década de 1990 en el marco de la “Ley de Ajuste Cubano” de 1966, que ofrece la residencia permanente de forma automática a todo cubano que lograse tocar tierra firme en EEUU.

Ahora, todo cubano que emigre ilegalmente y no tenga un caso válido de asilo o causa humanitaria, será deportado, y el gobierno cubano aceptará a los deportados, según explicó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

“Con este cambio, seguiremos dando la bienvenida a cubanos, como lo hacemos con inmigrantes de otras naciones, con apego a nuestras leyes”, explicó Obama en una declaración escrita, en la que aseguró que EEUU se ha enriquecido por las contribuciones de los cubanoamericanos “durante más de un siglo”.

Obama defendió las medidas de apertura hacia Cuba que su gobierno adoptó poco a poco desde 2009, argumentando que esta política “es la mejor manera de asegurar que los cubanos puedan gozar de la prosperidad, perseguir reformas y determinar su propio destino”.

Su decisión deja en pie la “Ley de Ajuste Cubano” y el acuerdo migratorio bajo el cual Estados Unidos otorga visas a unos 20,000 cubanos al año.

El gobierno de Obama también eliminó el programa que daba trato preferencial a profesionales médicos cubanos, aunque éstos podrán solicitar asilo en las embajadas y consulados de EEUU en cualquier parte del mundo.

Choque de opiniones 

Como todo lo que tiene que ver con Cuba, el anuncio de Obama suscitó elogios de quienes apoyan la apertura hacia Cuba, y rechazo de los legisladores republicanos de Florida y de otros que consideran que la normalización de las relaciones solo premia al régimen en La Habana.

William LeoGrande, analista político y experto en asuntos cubanos de American University, dijo a este diario que con esta decisión “la Administración Obama finalmente ha normalizado las relaciones entre EEUU y Cuba en el área de inmigración”.

Además, el programa de perdón (parole) para profesionales médicos cubanos “era un obstáculo serio para la cooperación bilateral en respuesta a emergencias médicas, que ahora podrá expandirse”, vaticinó LeoGrande.

Geoff Thale, analista de asuntos cubanos de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), un centro de estudios políticos, señaló que el embargo de EEUU ha causado el estancamiento económico en Cuba, uno de los motores de la emigración ilegal, y que corresponde ahora incrementar las visas para alentar una migración legal y ordenada.

Pero el legislador republicano por Florida, Mario Díaz Balart, de origen cubano, criticó que Obama sigue ofreciendo “concesiones” al “régimen asesino” en Cuba, sin que esa política mejore los derechos humanos o aumente la libertad en la isla”.

Según Díaz Balart, los cubanos siguen huyendo de la opresión en la isla y la decisión de Obama es “una traición despreciable de un pueblo” que no  merece eso de un presidente estadounidense.

Se calcula que, desde el anuncio del “deshielo” entre EEUU y Cuba, en diciembre de 2014, más de 100,000 cubanos han llegado a las costas de este país anticipando el fin de “pie seco, pie mojado”.

Otro congresista republicano por Florida, Carlos Curbelo, dijo que esa política se ha prestado al “abuso y fraude” y un “cambio era inevitable”, y se comprometió a promover una reforma de la medida que no abandone a las víctimas de persecución.

En ese mismo sentido se pronunció el senador republicano por Florida, Marco Rubio, quien discutió el asunto con el entrante vicepresidente, Mike Pence, y confió en que la Administración Trump “eliminará la fallida política hacia Cuba de los últimos dos años”.

La mayoría de los demócratas apoya el proceso de normalización de las relaciones con Cuba, salvo el senador demócrata de Nueva Jersey, Bob Menéndez, también de origen cubano, quien señaló que el anuncio “solo servirá para apretar la soga que el régimen castrista sigue poniendo en el cuello a su propio pueblo”.

La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) dijo apoyar una revisión de la política actual pero enfatizó la urgencia de proteger a quienes piden asilo porque son “perseguidos, discriminados y amenazados de perecer o ser encarcelados”.

El grupo pidió que se respete el derecho al debido proceso legal para quienes piden asilo, y el gobierno encuentre una “solución humanitaria y efectiva a los miles de cubanos varados por toda América Latina”.

¿Y el embargo?

Horas antes del anuncio, un grupo de legisladores demócratas y republicanos presentó en la 115 sesión legislativa el “Acta de Comercio con Cuba”, con la meta de levantar el embargo impuesto por EEUU en Cuba hace más de medio siglo, algo que solo puede hacer el Congreso.

La medida, de ser aprobada, permitiría que las empresas de los sectores público y privado de EEUU comercien libremente con Cuba, aunque prohibiría el uso de fondos públicos para promover o desarrollar este nuevo mercado.

Decenas de empresas y grupos agrícolas instaron hoy al presidente electo, Donald Trump, que mantenga la política de apertura, como un vehículo para incrementar el comercio con Cuba y así mejorar la economía de estados agrícolas en este país.

“Es hora de anteponer los 17 millones de empleos estadounidenses asociados con la agricultura a los intereses de unos cuantos políticos de línea dura en Washington”, dijeron en una carta promovida por “Engage Cuba”.

Trump prometió en la contienda que revertiría las medidas de Obama, y en su cuenta en Twitter aún no ha reaccionado a la decisión de hoy.