5 crisis políticas que han marcado la historia las relaciones entre EEUU y México

Aunque expertos señalan que la crisis actual entre México y EEUU es grave, ambos países tienen una larga historia de momentos tensos
5 crisis políticas que han marcado la historia las relaciones entre EEUU y México

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca hace una semana se ha traducido hasta ahora en días de gran tensión para los mexicanos.

Aunque los expertos señalan como inéditos los desencuentros entre el presidente estadounidense y su par, Enrique Peña Nieto, entre ambos países existe una larga historia de momentos de crisis.

Entre esos momentos destaca cómo se trazó de la frontera que los divide en la actualidad y que se definió tras una guerra que libraron entre 1846 y 1848, y que terminó con una amplia porción del territorio mexicano pas ando a manos de Estados Unidos.

Y para algunos, así hayan pasado casi 200 años, ese episodio histórico sigue teniendo peso en la manera en la que se perciben las relaciones diplomáticas actuales con el vecino del norte.

“Esto que estamos viviendo es inédito desde el siglo XX y en lo que va del siglo XXI”.

La frase corresponde a Rafael Fernández de Castro, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en referencia a la crisis que se ha abierto por la actitud y las políticas del nuevo presidente de Estados Unido hacia la nación latinoamericana.

“Es el primer presidente que no entiende los dos fundamentos de las relaciones de Estados Unidos con México : en primer lugar, que para Washington es fundamental la estabilidad política de México y, en segundo lugar, que como somos países interdependientes, ya que si le va mal a México le irá mal a Estados Unidos y viceversa”, dice el experto en conversación con BBC Mundo.

La orden de Trump de construir un muro en la frontera con México -y su insistencia en que sea ese país el que costee la obra- llevó esta semana a la cancelación de una reunión prevista el 31 de enero entre el mandatario estadounidense y su homólogo mexicano , Enrique Peña Nieto.

Pero no parece tratarse de un episodio aislado.

COBERTURA ESPECIAL SOBRE EL MURO

“No recuerdo ningún momento en la historia en el que haya habido un presidente de Estados Unidos que sistemáticamente, desde el inicio de su campaña electoral, haya puesto como uno de sus objetivos principales a México, señalándolo como un elemento fundamental que agrede, vulnera los intereses de Estados Unidos y, por tanto, que se le considera casi como un enemigo”, señaló Juan Pablo Soriano, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El experto indica que más allá de las buenas palabras que ha expresado en ocasiones, el mandatario estadounidense utilizó durante su campaña a México como un factor para aglutinar a sus seguidores.

“La imagen de un enemigo externo fue explotada y lo sigue siendo”, dijo Soriano a BBC Mundo.

Sin embargo, pese a lo novedoso de esta situación, no es la primera crisis que atraviesan las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos.

BBC Mundo te cuenta sobre otros momentos de grandes tensiones entre ambos países.

1. Nacionalización del petróleo

La nacionalización de la industria petrolera mexicana en 1938 , en medio de una crisis económica y una disputa entre los trabajadores mexicanos y las empresas petroleras estadounidenses y británicas que operaban en el país, abrió una fuerte crisis en las relaciones entre México y Estados Unidos.

La decisión del presidente Lázaro Cárdenas, además, no era una medida aislada sino que se produjo en el marco de un proceso de expropiaciones que, a lo largo de su mandato, llevó a la redistribución de un o s 2,5 millones de hectáreas de tierra pertenecientes a propietarios estadounidenses.

Pese al aumento de las tensiones y de las exigencias para plantar cara al gobierno mexicano, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt evitó recurrir a la invasión o a las sanciones contra México , aunque en Estados Unidos se desarrolló un boicot informal en contra de la importación de petróleo de México y una campaña de propaganda para disuadir a los turistas de viajar a ese país.

Roosevelt, a quien le preocupaba el posible alineamiento de México con el fascismo europeo, optó por apoyar a las empresas estadounidenses afectadas en la búsqueda de una compensación justa, que finalmente fue acordada en 1942.

2. Nixon y la frontera

El tráfico de drogas ha sido un asunto que ha causado numerosos choques entre Estados Unidos y México.

El descontento de los funcionarios estadounidenses ante la aparente ineficacia de sus pares mexicanos para combatir al narcotráfico, llevó al presidente Richard Nixon a sorprender al gobierno de México con el lanzamiento unilateral de la Operación Intercepción , que causó la práctica paralización del tráfico de vehículos en la frontera.

Los agentes de aduanas estadounidenses comenzaron a inspeccionar cada uno de los vehículos procedentes de México que intentaban entrar al país.

La operación se extendió durante tres semanas hasta que ambos países lograron acordar un plan para ampliar la cooperación en temas de seguridad.

3. La muerte de Camarena

En marzo de 1985, las autoridades mexicanas hallaron enterrado el cadáver del agente especial de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA), Enrique Camarena , quien estaba asignado al consulado de Guadalajara.

El cuerpo apareció en un rancho en Michoacán con señales de haber sido torturado por narcotraficantes mexicanos, aparentemente en castigo por el descubrimiento y destrucción de una gran plantación de marihuana.

Según Fernández de Castro, las autoridades mexicanas no mostraron la debida diligencia durante la investigación e, incluso, intentaron engañar al gobierno estadounidense anunciando que habían hallado a los culpables y que estaban muertos, lo que resultó ser falso.

En respuesta a lo ocurrido, el Servicio de Aduanas de Estados Unidos cerró nueve puntos de tránsito desde México y comenzó a inspeccionar cada vehículo, lo que derivó en grandes atascos de tráfico, quejas y pérdidas económicas que generaron molestia en el gobierno de México.

“Ese caso provocó una reacción muy fuerte y escaló el tema hasta la Casa Blanca. Hubo una fricción muy grande que empañó el panorama de la relación bilateral”, explica Fernández.

4. La invasión de Irak

Aunque las relaciones entre México y Estados Unidos tuvieron un muy buen comienzo al inicio del mandato del presidente Vicente Fox, quien se trazó como uno de sus objetivos principales lograr que Washington aprobara una reforma migratoria que favoreciera a los millones de mexicanos presentes en Estados Unidos, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 dieron al traste con esos planes y derivaron en una creciente frustración para México.

Hacia finales de 2002, la buena relación inicial entre Fox y su homólogo estadounidense, George W. Bush, terminó enfriándose por diferencias en torno a la invasión de Irak.

Estados Unidos y Reino Unido buscaban que el Consejo de Seguridad de la ONU, del que México era un miembro no permanente en ese momento, aprobara una resolución que autorizara el uso de la fuerza en caso de que el gobierno de Saddam Hussein no cumpliera con las exigencias hechas por la comunidad internacional en torno a permitir inspecciones de funcionarios de la ONU para verificar que Irak no disponía de armas de destrucción masiva.

Para decepción del gobierno estadounidense, que confiaba en que el apoyo de México sería fácil de obtener, Fox optó por alinearse con países como Francia y Alemania , que se rechazaban el uso de la fuerza militar en Irak, lo que derivó en un distanciamiento con Washington..

5. La crisis de Wikileaks

La revelación por parte de Wikileaks de miles de comunicaciones internas de los diplomáticos estadounidenses en 2011 fue motivo de una importante crisis en las relaciones entre México y Estados Unidos y causó la caída del embajador de Washington en la nación latinoamericana, Carlos Pascual.

Entre los documentos difundidos había algunos en los que Pascual transmitía a Washington algunas impresiones que molestaron al gobierno de México como, por ejemplo, su desconfianza sobre la capacidad de las autoridades mexicanas para luchar de forma eficaz contra el narcotráfico o su impresión de que el entonces presidente Felipe Calderón estaba “abrumado e inseguro acerca de qué ruta seguir para aterrizar sus proyectos políticos”.

La divulgación de las comunicaciones generó una gran tensión con el gobierno de Calderón quien, según afirmó en su momento la prensa mexicana, habría expresado su malestar indicando que no podía seguir trabajando con Pascual.

Aunque Washington inicialmente salió en defensa de la idoneidad de su embajador, a mediados de marzo de 2011 el Departamento de Estado informó que Pascual había renunciado para favorecer la relación bilateral entre ambos países y evitar distracciones que impidan avanzar sobre los temas importantes, según reseñó en su momento la prensa mexicana.