Editorial: Los presidentes y la prensa

El Día de los Presidentes es importante repasar la relación entre la Casa Blanca y los medios de comunicación
Editorial: Los presidentes y la prensa
La conferencia de prensa del presidente Trump del 16 de febrero.
Foto: Mark Wilson/Getty Images

Si usted no cree que el primer mes de la administración Trump ha funcionado como una “máquina finamente ajustada” es posible que esté influenciado por los “enemigos del pueblo”, los medios de comunicación.

El que se culpe al que reporta un hecho, en vez del autor del mismo no es nuevo. Lo distinto es cuando el político parece incapaz de poder hablar sin faltar a la verdad, ya sea a través de exageraciones o mentiras y que, ante la frecuencia de esta situación, decida lanzar un enfrentamiento abierto contra quienes tienen labor de reportar y corregir sus inexactitudes.

El Día de Presidentes vale la pena recordar que la relación entre la Casa Blanca y el periodismo ha sido históricamente confrontativa.

Todos los mandatarios, desde George Washington hasta Donald Trump han desconfiado de los medios en distinta medida. Hay quienes los han visto solo como antagonistas mientras que otros han mantenido una relación de amor y odio de acuerdo a su conveniencia.

No obstante, no se recuerda a nadie que haya tenido una deliberada estrategia de usar a los medios de la manera que lo ha hecho Trump. En poco más de año pasó de ser una figura diaria a través del teléfono en los todos los noticieros a declararlos primero la oposición y ahora los enemigos de los estadounidenses.

Los medios en parte son los responsables del cambio.

Durante la elección primaria republicano le dieron a Trump el trato especial de celebridad televisiva que el candidato aprovechó a cada momento. Más tarde se lo cubrió periodísticamente como a cualquier otro candidato, lo que hizo cambiar la actitud amigable de Trump a los medios a la guerra declarada del día de hoy.

El acusar a los medios de ser liberales es común entre los presidentes conservadores.

Ahora el nuevo universo periodístico ideológicamente segmentado cultivó el ambiente para un candidato como Trump que solo se limita a comunicar a su seguidores una realidad “alternativa”, acusando a los medios masivos de falsos cuando están en desacuerdo.

Esta es parte de una agresiva estrategia de reavivar el entusiasmo de su base política intimidando a los medios.

La libertad y la independencia de la prensa ante el poder presidencial es parte de la historia de nuestro país.

El senador republicano, John McCain, recordó ayer que los dictadores comienzan con “la supresión de los medios”. La democracia requiere una vigilancia, aunque a los presidentes les haya incomodado ayer y hoy.