Trump retoma veto a inmigrantes musulmanes, pero elimina a Irak de lista

Descartan a residentes legales y se aplicará respecto al futuro ingreso de inmigrantes Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen
Trump retoma veto a inmigrantes musulmanes, pero elimina a Irak de lista
El primer veto generó protestas en todo el país.

WASHINGTON – Tras el revés que sufrió en las cortes el mes pasado, el presidente Donald Trump emitió este lunes una versión modificada de la veda a inmigrantes de países mayoritariamente musulmanes, pero eliminó a Irak de la medida que entrará en vigor el próximo 16 de marzo y ya fue rechazada por la comunidad inmigrante.

En una conferencia telefónica con periodistas, funcionarios de los departamentos de Seguridad Nacional, Justicia y Estado explicaron que la nueva orden ejecutiva de Trump, que modifica y reemplaza la del pasado 27 de enero, mantiene en pie la prohibición de ingreso por 90 días a inmigrantes de Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen, y por 120 días a los refugiados de todo el mundo.

El gobierno de Trump decidió sacar de la lista a Irak, porque ese país ha puesto en marcha medidas para escudriñar a quienes solicitan visa para viajar a Estados Unidos, además de que ha estrechado su colaboración con EEUU en la lucha contra militantes islámicos extremistas.

“Hemos recibido firmes compromisos del gobierno de Irak en las últimas semanas desde la primera orden sobre un incremento en la colaboración con EEUU para compartir información y otras actividades relacionadas”, explicó uno de los funcionarios, que pidieron el anonimato.

Según explicaron, hay varias diferencias respecto al primer decreto: elimina a Irak de las prohibiciones; se aplicará respecto al futuro ingreso de inmigrantes de esos países, y no afectará en absoluto a residentes legales, personas en tránsito o con otros tipos de visas ya aprobadas, y gente que ya está en EEUU.

Durante la suspensión, las autoridades realizarán una “revisión exhaustiva” y elaborarán nuevos requisitos para el procesamiento de inmigrantes y refugiados, con el objetivo de reforzar la seguridad nacional, explicó la Casa Blanca.

Los secretarios de Estado, Rex Tillerson, y de Seguridad Nacional, John Kelly, indicaron que el nuevo decreto fortalecerá la seguridad nacional. El anuncio había sido postergado varias veces en las últimas semanas mientras la Administración Trump sopesaba cómo evitar otro litigio en las cortes.

Rechazo y protestas

La nueva orden entrará en vigor el próximo 16 de marzo para evitar el caos e interrupciones en los aeropuertos, que en enero pasado generaron protestas, demandas, y un tribunal federal le puso freno.

Activistas de la comunidad inmigrante, líderes demócratas y grupos cívicos señalaron que, pese a la modificación, una veda sigue siendo una veda.

“La nueva restricción de viajes y la suspensión de refugiados firmada hoy es un nuevo esfuerzo de Trump de evadir un reto constitucional. Esto no engaña a nadie –es la misma mala política que la anterior”, dijo a este diario Catherine Tactaquin, directora ejecutiva de la Red Nacional para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados.

Amnistía Internacional (AI) señaló que la nueva versión “no hace nada para aliviar las preocupaciones sobre los derechos humanos” porque tiene el mismo objetivo: prohibir el ingreso de personas por quiénes son, no lo que han hecho.  La agrupación ha programado para mañana un “día de acción nacional” para que, en paralelo a protestas en otros países, sus 1,2 millones de miembros insten a sus líderes políticos a oponerse a la medida.

Aunque la Casa Blanca insiste en que no se trata de una prohibición con base a la religión, la mayoría de los grupos defensores de los inmigrantes considera que esta medida discrimina contra inmigrantes y refugiados de esos países con mayoría  musulmana.

La nueva directriz difundida por la Casa Blanca señala que todos estos seis países tienen problemas de terrorismo internacional, aunque el documento eliminó lenguaje que parecía dar prioridad de entrada a EEUU a refugiados de fe cristiana.

Omar Jadwat, director del Proyecto para los Derechos de los Inmigrantes de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), coincidió en que el nuevo decreto “comparte las mismas fallas fatales” del anterior, y que la única forma de corregir esto es “no tener una veda contra musulmanes”.

Jadwat no descartó que la nueva orden ejecutiva también desate una lucha en los tribunales. 

Hans Van de Weerd, presidente del “Concejo de Refugiados de EEUU” (RCUSA), dijo que la Administración Trump haría bien en revisar y mejorar los procedimientos para refugiados ya en vigor, en vez de causar sufrimiento y la separación de familias.

El fiscal general de Nueva York, Eric T. Schneiderman, afirmó que los tribunales anteriormente ya habían dejado claro que Trump “no está por encima de la Constitución”, y que la nueva medida es discriminatoria, contraviene los valores del país, no mejora la seguridad, y afectará a “las familias atrapadas en el caos de las políticas draconianas” del gobierno.

Según el Centro de Investigación Pew, hay 1,600 millones de musulmanes en el mundo, o cerca del 23% de la población global, mientras que el islam es la segunda religión más grande del mundo, detrás del cristianismo.

En el año fiscal 2016, bajo la Administración Obama, EEUU aceptó el ingreso de 38,901 refugiados musulmanes, que conformaron el 46% de los cerca de 85,000 refugiados que entraron en ese periodo, en lo que supone ha sido el mayor número de refugiados musulmanes desde que se comenzó a publicar datos sobre la afiliación religiosa de los refugiados en 2002, según el Centro Pew.

Una cifra similar de refugiados cristianos, (37,521), entró en EEUU en el año fiscal que terminó en septiembre de 2016.

Un informe del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) filtrado al programa MSNBC la semana pasada afirmó que las restricciones a inmigrantes en base a nacionalidad sirven de poco o nada para la seguridad nacional, porque la mayoría “se radicaliza” mucho después de vivir en este país.

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