Limpiar y ahorrar

El ritual de organización de primavera puede ser beneficioso para las finanzas

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Limpiar y ahorrar
Vender objetos que no se necesiten con apps anima a ser más eficaz con las limpiezas de primavera./Shutterstock
Foto: Shutterstock

Limpiar a fondo — deshaciéndose de lo que no se usa, lo que valió pero ya no se necesita– es una labor compleja (sobre todo si toda la familia tiene que participar de ello) y consume mucho más tiempo del que se desea. No obstante, puede tener una doble recompensa financiera.

Primero porque sabiendo de lo que se puede prescindir, y con lo que no se necesita vivir, pone en perspectiva muchos gastos que terminan revelándose inútiles.

Segundo, porque lo que para unos es un estorbo y ocupa lugar acumulando polvo, para otras personas puede ser un tesoro o cubrir una necesidad a un precio razonable. El caso típico es el mobiliario infantil. Los coches de los niños, las cunas, los asientos para el carro. Son útiles pero no para siempre. Eliminar estos objetos mediante la venta ahorra al vendedor y comprador porque:

  • Se deja de pagar un almacén.
  • Si se dona a una organización como el Ejército de Salvación o Goodwill pueden rebajar sus cuentas fiscales a finales de año
  • La compra de segunda mano siempre es más barata y para el vendedor es un ingreso.

A no ser que se quiera vender objetos de colección, no va a ganar mucho dinero pero si lo suficiente como para motivar ser eficaz a la hora de eliminar elementos sin uso de nuestra vida diaria. Las ventas de garajes son típicas del paisaje de muchas regiones del país pero no tanto en ciudades donde no es fácil sacar a la calle la mercancía. En este caso, páginas webs como Craigslist o eBay han ayudado. No obstante, hay más vías, considere:

  1. Buscar mercado en su propio barrio entre personas como usted.  Las listas de grupos de Yahoo conectan a personas con intereses similares y en muchas ocasiones en su vecindario. No solo se pueden ofrecer consejos o servicios en la zona, también abren mercados. Puede poner a la venta esa televisión que quiere reemplazar por una más grande (con el descuento que trae todo lo que es de segunda mano) o vender la cuna del hijo que ya va a primer grado.
  2. Usar aplicaciones. Esa chaqueta de piel que ya se ha puesto lo suficiente pero aún está en buen estado, la cafetera que le regalaron cuando ya tenía otra y no puede devolver, los libros que ya ha leído y no necesita guardar, todo ello y más cabe en una serie de aplicaciones de móviles. Algunas son muy temáticas, como Poshmark que se centra en ropa y accesorios de mujer y otras como Letgo son útiles para vender en la zona en la que se encuentra el vendedor. En algunas hay que pagar comisión (caso de Poshmark) y en otras hay costos de envío. En Letgo, por ejemplo, esto es más llevadero porque se anima a que comprador y vendedor sellen su transacción en persona. La lista de apps es larga y le dejamos aquí algunas para considerar: Mercari (buena para objetos grandes como bicicletas o muebles), Gone, Carousell, SellSimple, Shpock…

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