“El Licenciado”, ¿adulador traicionero o víctima de “Los Chapitos”?

Dámaso López intentó acabar con los hijos de Joaquín Guzmán Loera para quedarse con el control de la región. Aparentemente, la jugada le salió en contra
“El Licenciado”, ¿adulador traicionero o víctima de “Los Chapitos”?
Dámaso López habría intentado acabar con los hijos del "Chapo", quien era su patrón y hombre de confianza.

MÉXICO.- Antes de que escalara la guerra entre Dámaso López Núñez “El Licenciado”, capturado la madrugada del martes en la Ciudad de México, el otrora brazo derecho del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, intentó con todos sus encantos negociar con los hijos de este, según una serie de mensajes entrecruzados a través de la prensa local.

La adulación y el arte de complacer habían sido siempre dos cartas fuertes del expolicía de investigación que se ganó la confianza del narcotraficante más poderoso del mundo, al punto de que en 1999, lo sacó de la subdirección de Guardia y Custodia del penal de Puente Grande, Jalisco, y se lo llevó al oscuro mundo de los cárteles.

“El licenciado” sabía llegarle a los gustos de “El Chapo”, a quien le organizaba fiestas en Puente Grande -donde estaba recluido- con tambora, drogas, alcohol y prostitutas, y cuando se incorporó a sus filas, ayudó a organizar la épica fuga del delincuente en un carrito de lavandería, según documentó el ministerio público federal en su momento.

Pero aparentemente, sus habilidades para engatusar al padre no fueron lo suficientemente poderosas con los juniors y herederos del negocio del  tráfico de drogas y otras actividades ilícitas: José Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán, a quienes envió un largo mensaje en busca de paz, a través de una entrevista con la publicación sinaloense “Río Doce”.

Fue en febrero pasado, poco después de que “Los Chapitos” (también conocidos como “Los Menores”) lo acusaran de quererlos matar y de traición en un emboscada en la mismísima cuna de los Guzmán: Badiraguato.

“A ustedes -dijo- no puedo ubicarlos como enemigos, son hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, a quien quiero y admiro”, dijo el cincuentón López Núñez, a sus adversarios veinteañeros. “La decisión del señor Joaquín Guzmán era mantener los negocios como estaban, cada quien en sus regiones, y de tener comunicación y coordinación”.

Por ello, pensó en un acuerdo, aún cuando culpaba a “Los Chapitos” de no respetar la distribución del territorio, lo que implica acaparar la metanfetamina para especular con el alza del precio y hasta de meterse en otras de sus actividades truculentas como robo de gasolina, casinos y las máquinas tragamonedas.

“Todo se soluciona con una buena plática”, insistió “El Licenciado”, sin prever que pronto acabarían sus días de buena vida en la Ciudad de México, a la sombra de un departamento lujoso en una zona tranquila de uno de los barrios con mayor  plusvalía de la CDMX (el alquiler es de alrededor de 1.500 dólares mensuales), equipado con gimnasio, vapor, alberca, estacionamiento y seguridad privada.

“Era un vecino tranquilo que no hacía ruido ni fiestas… a lo mejor era parte de su inteligencia, el bajo perfil”, dijo uno de los habitantes de este edificio.

De acuerdo con la versión de Procuraduría General de la República (PGR), la estrategia de “El Licenciado” estaba lejos de negociar con “Los Chapitos”, y muy cerca formar un mega cártel con el “Jalisco Nueva Generación” (CJNG), la organización que tras la división del cártel de Sinaloa, se perfilaba como la principal en México y el mundo.

En la carta enviada al periodista Ciro Gómez Leyva, de Imagen Noticias, los hijos de Guzmán Loera acusaron a Dámaso López Núñez de haber intentado matarlos en febrero para acabar con el cártel de Sinaloa de raíz, seis meses después de que “Los Menores” también habrían sido secuestrados por el hijo del “Licenciado” y luego liberados.

“Habría que ver si antes de arriesgar las vidas de sus hijos, “el Chapo” ha preferido cantar en Nueva York, donde es juzgado, aunque sea en contra de uno de sus hombres de mayor confianza que también podría ser extraditado porque lo requiere una corte de Virginia por tráfico de cocaína”, dijo el analista de seguridad, José Reveles.

“Recordemos que aquí hay mucho dinero de por medio, millones de millones, que el gobierno de EEUU estaría dispuesto a no reducir a cambio de información”, indicó.