En fotos: El día en que al papa Juan Pablo II le dispararon en la Plaza San Pedro

Hace 36 años, el Sumo Pontífice recibió dos disparos del terrorista turco Alí Mehmet Agca, a quien luego visitaría en la cárcel y perdonaría
En fotos: El día en que al papa Juan Pablo II le dispararon en la Plaza San Pedro
El Papa Juan Pablo II se desploma después de recibir los disparos.
Foto: (Archivo / La Nación)

El atentado que casi le costó la vida al papa Juan Pablo II se produjo a las 17.17 del 13 de mayo de 1981, cuando celebraba la audiencia general de los miércoles.

Una mano que sostiene una pistola, a la izquierda, apunta desde la muchedumbre a Juan Pablo II.
El Papa Juan Pablo II se desploma después de que el joven turco Mehmet Ali Agca le dispare. Foto: Archivo
Una mano que sostiene una pistola, a la izquierda, apunta desde la muchedumbre a Juan Pablo II. (Archivo / La Nación)
El atentado de 1981 fue en la Plaza de San Pedro. (Archivo / La Nación)
El impacto de los disparos. (Archivo / La Nación)
Alois Estermann, el jefe de la Guardia Suiza, ayuda al Pontífice herido. (Archivo / La Nación)
El Papa Juan Pablo II en el hospital Gemelli de Roma, luego de haber sido herido. (Archivo / La Nación)
El Papa se recupera en el Hospital Policlínico Agostino Gemelli de Roma, el 19 de mayo de 1981, 6 días después de que le dispararon. (Archivo / La Nación)
Juan Pablo II se reunió con el hombre que intentó asesinarlo, Mehmet Ali Agca, en la prisión de Rebibbia, Italia, el 27 de diciembre de 1983. (Archivo / La Nación)
El Pontífice perdonó a su atacante. (La Nación)

En ese momento, el terrorista Ali Mehmet Agca, que se encontraba en la plaza de San Pedro , le disparó cuatro tiros, de los cuales dos alcanzaron al Sumo Pontífice. Uno le hirió en la mano izquierda, le perforó el bajo vientre, atravesó el hueso sacro y se incrustó en el piso del “papamóvil”. El proyectil pasó a pocos milímetros de la arteria aorta y rozó la espina dorsal del papa. El otro proyectil le rozó un codo e hirió a dos mujeres.

Cuando Juan Pablo II visitó a Agca en la cárcel, éste le preguntó por qué no había muerto si él era un buen tirador y había apuntado al pecho. “Porque usted no tuvo en cuenta a la Virgen de Fátima”, le respondió.