El pianista Rolando Antonio Alejandro es la Revelación del año

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El pianista Rolando Antonio Alejandro es la Revelación del año

La voz de Rolando Antonio Alejandro denota una madurez poco común entre adolescentes. Al recordar su debut como pianista, a los 13 años, con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, cada detalle lo cuenta con la misma emoción con la que se subió al escenario en 2013, para participar en el concierto tradicional de la víspera del Día de Reyes en Puerto Rico.

“Ese día fue muy grande. No muchos tienen la oportunidad de tocar con una orquesta. Y tuve que trabajar muy duro”, recuerda el
músico sanjuanero de 17 años, escogido como la“Revelación del Año” del Desfile Puertorriqueño de Nueva York 2017.

Desde los ocho años, Rolando era un apasionado de la música, pero —confiesa— que fue esa ocasión la que definió su carrera en franco ascenso. En el primer Ipod que su madre —a quien describe como  el pilar para lograr sus sueños— le obsequió descubrió las sonatas  de Beethoven. “Yo me la pasaba escuchándolas y familiarizándome con el piano”. La música no era ajena en su casa: su papá es trompetista de orquestas de salsa y su hermano también estudiaba piano de niño.

Tras su paso por el Conservatorio de Música de Puerto Rico, Rolando fue aceptado en Juilliard School of Music, en Nueva York, para hacer su licenciatura. En Juilliard, el maestro finlandés Matti Raekallio es su aliado para convertirse en un pianista concertista y uno de los músicos que más admira.

“Pienso seguir estudiando una maestría y un doctorado. Mis aspiraciones siempre han sido vivir de tocar conciertos alrededor del mundo y para eso me estoy preparando”, confiesa con esa seguridad que también despliega en el escenario.

“Los nervios siempre me acompañan”, revela. El escenario no es precisamente su zona de confort. “La espera de comenzar a tocar es lo más difícil, pero siempre me aseguro de estar bien preparado”.

Chopin y Rachmaninoff son dos de los compositores que más le apasionan. “La segunda sonata de Chopin es una de las obras más complejas que he tocado”, revela. “Exige mucha madurez del intérprete” y se requieren muchos años para dominarla, pero en verdad ese trabajo “es lo que hace a un artista”, dice sin titubear este puertorriqueño que ha ganado becas y honores de la Chopin Foundation of the United States y la National Young Arts Foundation.