Lo que Cuba y EEUU pueden perder si Trump revierte la reapertura iniciada por Obama

El presidente Trump podría anunciar sus propuestas para los lazos entre su país y Cuba en la ciudad de Miami durante la próxima semana

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Lo que Cuba y EEUU pueden perder si Trump revierte la reapertura iniciada por Obama
Los medios en EEUU reportaron que Trump podría hacer anuncios sobre Cuba la próxima semana.

Una relación más cercana con Cuba después de 60 años de hostilidad fue uno de los principales legados del expresidente de Estados Unidos Barack Obama.

En agosto de 2015 —tras el acuerdo de la normalización de las relaciones diplomáticas firmado en diciembre de 2014 por Obama y el líder cubano Raúl Castro— la embajada estadounidense en La Habana reabrió sus puertas más de medio siglo después de haberlas cerrado tras la revolución de Fidel Castro.

Pero ahora, varios informes indican que el próximo viernes el actual presidente estadounidense Donald Trump, podría anunciar un retroceso en las relaciones bilaterales cuando anuncie desde Florida su nueva política con Cuba.

Esto incluye más restricciones en las normas de viajes y comercialización que se flexibilizaron en el gobierno estadounidense anterior.

¿Cuáles son los principales temas en juego?


Viajar a Cuba

Desde que se anunció el deshielo a finales de 2014, en la isla se viene registrando cada año un récord en términos de números de visitantes.

Esto se debe en gran medida a que cada vez más estadounidenses han podido venir a Cuba desde que se redujeron las restricciones de viaje.

Más turistas viajan a Cuba desde 2014. Getty Images

Pero los que se oponen a la política de cercanía de relaciones quieren que Trump endurezca las 12 categorías de viaje con las que estadounidenses han podido visitar la isla.

Dentro de estas categorías está una llamada “people to people” (“de persona a persona”), que suelen utilizar las agencias de viaje en Estados Unidos para planificar las visitas de sus connacionales.

Restringirlas significaría que los estadounidenses podrían nuevamente enfrentarse a multas si llegan a la isla sin el papeleo adecuado, y los efectos de una medida así en la industria del turismo cubana podrían ser significativos.

Sin embargo, el grupo de cabildeo Engage Cub , a favor del deshielo, argumenta que este retroceso también tendría un impacto de miles de millones de dólares en la economía estadounidense, y afectaría empleos en las industrias aéreas y de cruceros.


Comercio bilateral

A pesar de las mejores relaciones, el embargo económico de Estados Unidos a Cuba sigue vigente. Como tal, el comercio bilateral entre Estados Unidos y Cuba aún no ha comenzado.

Ha habido alguno pasos iniciales: en enero un cargamento de carbón artesanal se convirtió en la primera exportación legal de Cuba al país norteamericano en décadas. También hubo un acuerdo para que la compañía hotelera estadounidense Starwood administre tres hoteles en La Habana.

Una aparente motivación de opositores al gobierno de Castro para que se revierta los lazos estrechados es la decisión de Obama de permitir que entidades estadounidenses trabajen con agencias estatales cubanas.

Pero la razón por la que el expresidente sintió que era necesario aliviar las reglas para trabajar con el Estado cubano se debe a que el turismo y las ramas comerciales del ejército, son esenciales en la economía cubana.

“Ese es precisamente el tipo de dilema al que se enfrenta el gobierno de Trump”, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis regional con sede en Washington.

Barack Obama flexibilizó las reglas para que empresas de EE.UU. trabajen con el estado cubano. AFP

Ya sea con el comercio de importaciones y exportaciones o con el transporte, hoy en día es casi imposible negarse a trabajar con el ejército cubano si se quiere tener una importante presencia comercial en Cuba.

“En principio suena fácil tomar una posición para echar para atrás el gran legado de Obama. Pero luego ves que en Cuba manejarse con el estado es todo, toda la actividad económica está atada al E stado “.


El embargo económico de Estados Unidos a Cuba

El presidente de EE.UU. no puede decidir sobre el embargo unilateralmente. Para poner fin a esta política se requiere de una votación en el Congreso.

Pero un retroceso en el embargo económico fortalecería al grupo de presión anticastrista en la Cámara de Representantes, por lo que las posibilidades de revertir la restricción en este periodo de gobierno parecen más lejanas que hace un año.

Sería una decepción para muchos negocios estadounidenses que quieren invertir o importar a Cuba, pero John Kavulich, del Consejo de Economía y Comercio entre EE.UU. y Cuba, cree que “la comunidad de negocios de EE.UU. como un todo se ha estado preparando para muchos escenarios (para Cuba) desde el día en que Donald Trump fue elegido “.


Derechos humanos

Trump ha hecho varias referencias a los derechos humanos en la isla, cuando era candidato y ahora como presidente.

Al principio era difícil precisar si lo hacía para atraer a sus seguidores en el estado clave de Florida o si genuinamente intentó desvirtuar el legado de Obama con Cuba al usar el tema de derechos humanos en la isla como razonamiento. Cada vez parece más probable que sea lo último.

En 2010, decenas protestaron en Miami en apoyo al movimiento opositor cubano, Las Damas de Blanco. Getty

Luego de cenar el pasado febrero con el senador republicano de Florida Marco Rubio, Trump dijo que ambos “compartían visiones muy similares de Cuba”. Esto no es un buen presagio para el futuro de la relación bilateral, ya que Rubio está interesado en que Trump, trate a Cuba -en sus propias palabras- “como la dictadura que es” .

Irónicamente, el presupuesto impulsado por el gobierno del republicano también eliminaría el financiamiento de USAID para grupos disidentes en Cuba, algo que el gobierno de Castro ha pedido por décadas.

Dado que estos son los grupos que Washington ha calificado como defensores de la libertad de expresión y de los derechos humanos en la isla, Shifter cree que los fondos podrían llegarles de todas maneras, “mediante otros canales”.


Lazos culturales, deportivos y científicos

Estas son otras de las áreas que posiblemente más se han beneficiado con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU.

Ya sea ballet o jazz, baloncesto o Beethoven, se ha fomentado un mayor entendimiento entre numerosas instituciones e individuos en el mundo del artes, la música, la cultura y el deporte.

Desde diciembre de 2014 se han realizado decenas de proyectos bilaterales, en parte porque ahora es mucho más fácil obtener los permisos necesarios.

En la ciencia también, pues los avances en la isla en inmunología y tratamientos contra el cáncer están siendo sometidos a más estudios y pruebas en EE.UU.

Una política más estricta, y más burocrática, podría poner en peligro este tipo de programas.

Sin embargo, aunque los participantes de ambos lados del estrecho de Florida están indudablemente preocupados por la perspectiva de un retroceso, muchos confían en que sus proyectos compartidos son lo suficientemente robustos como para sobrevivir a cualquier enfriamiento diplomático.


Confianza diplomática

Como alguna vez lo dijo un diplomático occidental, se requiere de mucho tiempo para construir confianza con el gobierno cubano, y puede perderse con relativa facilidad.

El día de la muerte de Fidel Castro el pasado noviembre, Trump describió en Twitter el legado del expresidente cubano como “uno de pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales”.

Hay pocas dudas de que los cubanos recordarán ese mensaje y cualquier postura dura subsiguiente con el fin de ganar “un mejor trato” se verá con una respuesta típicamente robusta de los cubanos.

Kavulich cree que el gobierno de Trump bien podría “hacer un problema” de los reclamos de compensación por parte del gobierno cubano por sus políticas de expropiación y nacionalización de la década de 1960.

Para Shifter, sin embargo, el peligro es que un tono más hostil de Washington podría “darle ímpetu a los cubanos de línea dura para citarlo como un ejemplo de lo que pasa cuando tratamos de abrirnos a los estadounidenses“.

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