Senadora Kamala Harris se enfrenta al sexismo de algunos de sus colegas

Más allá de las diferencias políticas, expertos hallan evidencias de discriminación por género hacia Harris de parte de algunos de sus colegas en el Senado
Senadora Kamala Harris se enfrenta al sexismo de algunos de sus colegas
La senadora federal por California, Kamala Harris, durante una de las audiencias recientes dentro del Comité de Inteligencia del Senado en Washington (Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)

En dos ocasiones durante las últimas dos semanas, el tenaz interrogatorio de la senadora federal California Kamala Harris a dos funcionarios del gobierno de Donald Trump durante audiencias pública ha dado mucho que hablar, particularmente por la forma en que dos de sus colegas senadores la interrumpieron y reprendieron durante su intervención.

Varias expertas en comunicación, liderazgo femenino y política consultadas al respecto, coinciden en que no se trata solo de una reacción política a una agresiva mujer de la oposición, sino de un patrón de trato diferencial que se da a las mujeres asertivas, y no necesariamente a los hombres.

En otras palabras, las expertas coincidieron en forma unánime que el sexismo tuvo tanto que ver con este tratamiento como los diferentes puntos de vista políticos.

Los senadores John McCain, de Arizona y Richard Burr, de Carolina del Norte, interrumpieron a Harris la pasada semana cuando esta interrogaba al fiscal asistente de la nación Rod Rosenstein, y de nuevo hicieron lo mismo este martes, cuando la senadora de California hacía lo propio con el procurador de la nación, Jeff Sessions.

Lisa Banks, abogada especialista en discriminación sexual en el trabajo, dijo que fue evidente que la forma en que los senadores trataron a Harris fue diferente que lo que ocurrió a otros senadores demócratas que también interrogaron a los testigos agresivamente.

“Mucha gente en ese comité estaba preguntando incisivamente y con fuerza y ella fue la única a la que atajaron“, dijo Banks. “La senadora ha sido fiscal, estaba haciendo su trabajo con testigos que no estaban cooperando y respondiendo lo que ella preguntaba. Esa misma cualidad en un hombre se considera positiva, pero no en una mujer”.

Harris es la más novata de las dos senadoras que tiene California -la otra es Dianne Feinstein, veterana de ese cuerpo legislativo- y la preceden sus antecedentes como abogada, exfiscal y ex rocuradora del estado y, por tanto, una efectiva interrogadora.

Pero en dos semanas consecutivas durante audiencias del Comité de Inteligencia del Senado, Harris se ha visto interrumpida por colegas del senado durante su intervención y hasta “reprendida” por su estilo de cuestionar a los testigos, durante audiencias de ese comité.

El comité de inteligencia del senado federal se encuentra realizando audiencias y entrevistas relacionadas a la investigación  sobre la injerencia de Rusia en las elecciones de Estados Unidos, así como los contactos que algunos funcionarios y políticos cercanos al presidente Donald Trump han tenido con funcionarios rusos.

Kathy Caprino, coach de mujeres profesionales y terapista explicó que no se trata de un análisis subjetivo: se han hecho numerosos estudios científicos que demuestran la diferencia en cómo se percibe y juzga a una mujer agresiva en su carrera, frente a como se percibe a un hombre con las mismas cualidades.

“En un estudio, por ejemplo, se usó la misma biografía con nombre de hombre y de mujer y se le dio a dos grupos de personas para que dijeran si les interesaba trabajar con esa persona”, dijo Caprino. “Cuando pensaban que era un hombre lo elogiaban y querían trabajar con él. Cuando pensaban que era mujer, intimaban que probablemente era una “bitch”, desagradable y agresiva”.

Hubo amplia reacción en medios sociales respecto a estos incidentes protagonizados por los senadores.

Una de las que reaccionó fue otra senadora mujer, Elizabeth Warren, a quien el líder del senado Mitch McDonnell interrumpió hace un par de meses cuando esta quiso leer una carta de Coretta Scott King en el pleno de la cámara alta. Posteriormente, cuando un senador hombre leyó la misma carta, no hubo represalias.

Mary Nugent, politóloga de Rutgers University y experta en “mujeres en política”, dijo que el trato dado a Harris es un patrón común para las mujeres en la vida pública.

“Lo hemos visto en la Corte Suprema, en debates presidenciales y en discusiones ordinarias entre  hombres y mujeres”, dijo Nugent. “Esto pone a las mujeres en una situación difícil: deben adaptarse a normas masculinas en un ambiente que es mayormente formado por hombres y al mismo tiempo debe ser asertivas para tener éxito”.

Nugent apuntó que sólo el 21% de los senadores son mujeres y que Harris “es sólo una de cinco mujeres no blancas que han servido alguna vez en el senado”.

En este cuadro se observa que el comité de inteligencia -como el senado- tiene una abrumadora mayoría de hombres y Harris es la única mujer de color.

Barbara Annis, experta en “inteligencia de género” y quien entrena sobre este tema a ejecutivos en el mundo corporativo, dijo que los hombres de la generación de McCain y Burr “simplemente no están acostumbrados a este tipo de mujeres asertivas y agresivas”.

“Hace años hicimos una investigación en el parlamento británico y encontramos que los hombres interrumpen cinco veces más a las mujeres que viceversa, no importa su tendencia política, si son de izquierda o derecha”, dijo Annis. “Los hombres odian ser interrumpidos, las mujeres nos acostumbramos a ello y a tomarlo con una sonrisa”.

“¿Te puedes imaginar a estos mismos senadores interrumpiendo de esta manera a un senador hombre?”, señaló Kirsten Swinth, profesora de historia y experta en temas de la mujer de Fordham University. “Asumo que es un prejuicio subconsciente, pero quizá estoy siendo demasiado generosa”.