La tradición que Trump y Melania rompieron en la Casa Blanca

El festejo en la residencia oficial se organizaba anualmente desde 1996

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La tradición que Trump y Melania rompieron en la Casa Blanca
La pareja presidencial no organizó la cena del fin del Ramadán.
Foto: Ron Sachs-pool/Getty Images

WASHINGTON – Thomas Jefferson organizó una cena oficial en 1805 para un invitado diplomático musulmán de Túnez, el mismo día que concluía el Ramadán, en la que se consideró la primera cena sobre esa celebración en la Casa Blanca.

Sin embargo, en 1996, Bill Clinton organizó la cena que se convirtió desde entonces una tradición en la residencia oficial por respeto a la comunidad musulmana en los Estados Unidos.

Este año, el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump rompieron con esa tradición al no celebrar el cierre del Ramadán.

El sábado, cuando debió realizarse la cena, la Casa Blanca sólo habló de las celebraciones del Ramadán, pero no explicó porqué canceló la cena oficial.

“Los musulmanes y los Estados Unidos se unieron a los de todo el mundo durante el mes sagrado del Ramadán para centrarse en los actos de fe y de caridad“, indicó el comunicado.

Al final se indica que los EEUU se une al espíritu de misericordia, compasión y buena voluntad de los musulmanes en todo el mundo.

“Con los musulmanes de todo el mundo, los Estados Unidos renueva su compromiso de honrar esos valores. Feliz celebración”, indica el comunicado sobre la postura del presidente Trump.

La administración del republicano mantiene su postura sobre el veto migratorio a seis países de mayoría musulmana, la cual el propio mandatario dijo: “la gente, los abogados y los tribunales lo pueden llamar como quieran, pero yo lo llamo como lo necesitamos y es una prohibición de viaje”.

Este lunes, la Corte Suprema reinstaló la prohibición de Trump, lo que se considera un triunfo para el mandatario.

Por otro lado, la política de la Casa Blanca en Medio Oriente mantuvo una cercanía con potencias musulmanas, como Arabia Saudita con la que se firmó un acuerdo de armamento por 110,000 millones de dólares, además de pedirles a luchar juntos contra el extremismo islamista.

“Esta no es una batalla entre diferentes credos, diferentes sectas o diferentes civilizaciones (…). Esta es una batalla entre el bien y el mal“, señaló.