¿Qué deuda dice que quieren cobrar?

A tener en cuenta cuando se responde una llamada de cobro y, en su caso, detectar fraudes

¿Cuantas veces ha visto en la pantalla de su teléfono que le llaman de un número que no reconoce? Cuando decide responder puede ser que hable con alguien que se ha equivocado, una oferta comercial, una llamada de un cobrador de deudas, o incluso un intento de fraude. Estos últimos no faltan.

Tentativas de fraude aparte, las llamadas (a veces constantes y hechas por programas de computación), y acciones en general, de los cobradores de deudas están generando muchas quejas de los consumidores por el tipo de trato que reciben y por el hecho que la deuda que se intenta cobrar no siempre es legítima. De hecho, del millón de quejas que ha recibido la Oficina de Protección al Consumidor Financiero (CFPB en sus siglas en inglés) el intento de cobro de deuda morosa es la primera de las cinco quejas que más se repiten, seguida de la gestión hipotecaria y los problemas con los reportes de crédito.

Es casi inevitable ponerse nervioso cuando alguien le conmina a pagar algo, lo hace de forma imperativa y con autoridad. Lo más importante es mantener la calma y tener en cuenta que es posible que la deuda sea legítima y tenga la obligación de pagarla. Con todo, usted tiene derechos que recuerda el CFPB.

Los cobradores de deuda están sujetos a la ley (Fair Debt Collection Practices Act) que prohibe lo siguiente:

  • Mentirle o hacerle llegar a conclusiones falsas sobre lo que debe
  • Abuso verbal o maltrato
  • Llamar repetidamente o acosarle. No pueden llamarle antes de las 8.00 AM ni después de las 9.00 PM.
  • No le pueden insultar, usar lenguaje obsceno ni amenazar con que su nombre se publicará por no pagar. No existe la vergüenza  pública en estos procesos.
  • Desde luego nunca le pueden amenazar con arrestar o pedir un orden con tal intención por no pagar la deuda.

Tenga en cuenta que aunque no debe creer ninguna amenaza y esté en su derecho a poner una queja o una demanda, si la deuda es legítima, aún tiene que pagarla. Ninguno de estos comportamientos ilegales elimina su deuda.

No obstante, debe cerciorarse de que efectivamente esa deuda es realmente suya. Todos sabemos que los errores existen a todos los niveles y es posible que usted no sea acreedor de nada. Puede que le confundan con otra persona con igual nombre. También debe tener en cuenta que le estén pidiendo algo que usted no es consciente que debe (porque nunca fue informado apropiadamente de ello) o porque no entendió en su momento que era acreedor de una cantidad.

Para verificar que lo que le piden es lo que debe legítimamente debe, pregunte y obtenga las siguientes respuestas. Es su derecho tener una notificación de validación con los siguientes datos:

  1. Nombre de la persona que le está pidiendo el pago
  2. Nombre de la agencia de cobro de deuda
  3. Dirección y teléfono de la agencia cobradora
  4. Acreedor original de la deuda que ha puesto esta en manos de la agencia que está intentando el cobro.
  5. La cantidad que se debe
  6. El procedimiento para disputar la deuda en caso de que usted crea que lo es.

Una vez tenga toda la información que necesite y sepa que la deuda es suya sin ningún tipo de dudas puede llegar a un acuerdo sobre cómo pagarla: toda o a plazos que sean asumibles. También puede intentar negociar la rebaja de esta.

En el caso de que le queden dudas sobre la titularidad de la deuda, puede disputarla o pedir más información. Si es una equivocación y le piden algo que usted no debe, notifíquelo al cobrador y pida que no le contacten otra vez. Si eso no le libra de las llamadas, contacte con la CFPB y exponga su problema. En lugares como Nueva York, hay oficinas de empoderamiento financiero gratis (puestas en marcha por el departamento de Asuntos de Consumidores) que ayudan con estas gestiones.

Si la deuda de la que le hablan ya tiene años impagada y no cobrada, puede verificar con un abogado o un experto financiero si ya ha prescrito (el paso del tiempo anula las acciones que pueden tomarse para cobrarla). Hágalo antes de pagar ninguna cuota para no detener el proceso de prescripción o cancelarlo.

Alarmas antifraudes

Muchas de las llamadas o cartas de cobradores de deuda son perfectamente legítimas pero este es un terreno en el que también se produce mucho fraude porque muchas personas entran en pánico ante las amenazas o las consecuencias que se les describen. Lamentablemente, siempre hay quien intenta aprovecharse del prójimo con estas tácticas.

Pero sepa que precisamente por la acción de la ley que regula cómo se deben hacer estos procesos de cobros hay comportamientos que deben activar las alarmas antifraude de los consumidores según la FTC (Comisión Federal de Comercio).

El primero de ellos es que le amenacen con cárcel o arresto. La FTC dice que ante este comportamiento usted tiene dos opciones claras: colgar el teléfono y olvidarse de la llamada o preguntar quién está haciendo esta amenaza, solicitar los datos y reportarlo a la FTC. En este segundo caso, se agradece la colaboración, se estrecha la vigilancia ciudadana antifraude y una vez reportado siga con su vida normalmente.

La segunda alarma es que el cobrador no le de información sobre su deuda (ni la cantidad, ni con quien se originó) y no lo haga por escrito tampoco. En ese caso conteste al cobrador que no va a hablar más del tema. Y olvídese.

Tenga en cuenta que muchas veces este tipo de llamadas consiguen arrancar algún dato de la persona que se ha convertido en objetivo y no se busca solo dinero sino información para robar la identidad y usarla en otro momento. No de su número de seguro social a nadie.

Otra alarma debe ser que el cobrador no le de su nombre dirección y número de teléfono (que usted debe comprobar). Es posible que sea un falso cobrador que quiera cobrar una deuda legítima pero si la abona a alguien que está intentando defraudarle no solo pierde ese dinero sino que además aún tiene que pagar la deuda al acreedor.