Gretchen Kuhner, la activista que cruzó de norte a sur para defender a mujeres migrantes

Lleva un largo recorrido por la defensa y protección de uno de los grupos más vulnerables en América del Norte
Gretchen Kuhner, la activista que cruzó de norte a sur para defender a mujeres migrantes
Gretchen Kuhner.

MEXICO – Corrían los años 90. Los conflictos armados de Centroamérica aún echaban a miles de civiles al exilio, a la migración, y en Washington había un hervidero de posiciones políticas sobre el papel que Estados Unidos y la sociedad civil local debería jugar para apoyar el asilo político, un asunto que captó la atención de una joven estadounidense estudiante de postgrado en leyes.

Gretchen Kuhner (Portland, Oregon, 1967) se enganchó del tema mientras agudizaba los  conocimientos legales y realizaba labor social en su ciudad natal “donde la solidaridad era una característica de la mayoría de los habitantes“.

A dos décadas de aquellos primeros acercamientos al tema que la trajo a residir permanentemente a México, Khuner hace un balance para este diario sobre sus investigaciones y la creación de la asociación civil Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi) después de un largo recorrido por la defensa y protección de uno de los grupos más vulnerables en América del Norte: las mujeres migrantes.

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“Lo importante es poder trabajar de muchos lados en muchas fronteras. En mi caso he tenido el privilegio de poder conocer a los dos marcos jurídicos y políticas migratorias“, detalla.

A Gretchen es común observarla como directora de Imumi en medio de foros académicos, universitarios y gubernamentales, ventilando casos de reunificación familiar de mujeres mexicanas víctimas de trata en EEUU para traer a sus hijos a México o de deportadas que perdieron la patria potestad de sus niños: los hallazgos de su equipo.“Tuvimos que aprender a acercarnos a ellas“, recuerda.

Así nacieron informes profundos sobre los retos legales para mujeres mexicanas en comunidades de origen de la migración, por ejemplo, o sobre el impacto de la separación familiar en EEUU por las políticas migratorias, el contagio de Sida en la diáspora.

Su informe sobre “Niñez nacida en el extranjera e inscrita en el sistema de educación básica“, principalmente por el retorno forzado de sus padres desde EEUU, fue clave para exhibir todos los obstáculos que tenían los niños con ciudadanía estadounidense para poder integrarse al sistema educativo mexicano debido a los requisitos burocráticos que exigía el gobierno: “la apostilla“  y la traducción por perito autorizado de los documentos estadounidenses.

Después de una larga batalla, el 14 de junio de 2015, la Secretaría de Educación Pública eliminó el requisito de apostilla y, aunque aún hay retos al respecto como la difusión en todas las escuelas, la medida es un avance para los derechos humanos de los mexicanos de retorno.

“Mi aportación a la hispanidad se entiende en un término de solidaridad y el rescate de la inclusión de los migrantes en las comunidades a través de las leyes“, precisa en entrevista con este diario en las oficinas de Imumi que son también su casa en la delegación Coyoacán, donde vive con sus hijas desde su divorcio.

Gretchen se mudó a México definitivamente en 1998 después de trabajar como voluntaria en la asociación “La Américas Advocacy Center” (Texas), donde apoyaban a centroamericanos que solicitaban asilo y posteriormente tomar un posgrado en Derecho durante tres años.

Hasta 2005 fue parte del equipo de Sin Fronteras IAP hasta que tomó una beca por parte de la Fundación MacArthur para documentar la situación de las mujeres migrantes en tránsito que dio como resultado el documento “Mujeres migrantes en México: propuestas de acciones y política pública (Centro de Estudios y Programas Interamericanos – ITAM, 2007)“, que fue la semilla de Imumi.

Para su financiamiento depende actualmente de dos organizaciones una llamada OAK (regularmente reciben más apoyo de EEUU)y Semilla, en México.

Gretchen define a Imumi como un organismo “innovador“ porque genera información complementaria para que las diversas organizaciones voltearan a ver el tema de género de manera transversal en su agenda además de hacer visible la importancia que otorga a los migrantes tener una base económica que les ayude a movilizarse, contratar un abogado o hacer trámites.

“La lucha es para que las leyes se acoplen a sus necesidades“.